Vicios públicos, virtudes privadas

El mito de la izquierda de la superioridad de lo público sobre lo privado no se sostiene

Hay países como el Reino Unido y USA, donde se confía más en la libertad individual que en el Estado, y en otros, se prefiere que éste resuelva cuanto más mejor. La libertad implica responsabilidad, y es más cómodo vivir sin ella. La cultura influye vía aversión al riesgo, meritocracia y las influencias sociales. A mayor peso del sector público, menor libertad individual, más impuestos y burocracia, porque ésta se fundamenta en la desconfianza individual.

La crisis financiera del 2008 y la sanitaria actual, confirman la incapacidad pública en España, para su gestión por políticos, que desprecian al sector privado. Padecemos la falacia de que lo público es preferible a lo privado. Es más fácil engañar al ciudadano que convencerle de una verdad. La propaganda interesada se encarga de ello.

La ilusión de que el gasto público es algo ajeno al bolsillo propio, y que el empresariado es poco de fiar, está instalada en amplias capas de la población. La intensidad ideológica es tal, que, cuando se quiere menospreciar la gestión del adversario, se acusa de querer privatizar servicios, como si privado fuese sinónimo del mal. Se engaña identificando empresario con explotador, y se oculta la corrupción política pública.

El estado del bienestar se inventó en Reino Unido, en los 40s por encargo de Churchill. El coste público está incluido en los impuestos mientras que lo privado hay que financiarlo individualmente. Esto suma muchos partidarios porque parece gratis. ¿Quién cuantifica el coste de la ineficiente gestión pública, aparte de los liberados sindicales, asesores políticos y de la corrupción pública?

La servidumbre política del gestor público, le impide frecuentemente tomar la decisión correcta, esencialmente para no perder votos, a su marca ideológica. El empleado público, salvo que tenga rectitud moral, cada vez más escasa, tiende a trabajar lo menos posible, salvo que sea palanca de promoción. En las administraciones públicas, un enorme porcentaje del empleado administrativo no cumple el horario de entrada al trabajo. Evidencias recientes se encuentran en youtube. Esto no ocurre en el empleo privado porque el que paga, se cuida de asegurarse que se cumpla.

La enseñanza pública en España lleva décadas empeorando. El sentido del esfuerzo ha desaparecido, el alumnado se ha acomodado al victimismo, al logro regalado, y donde se quiere adoctrinar, se practica con total impunidad. El profesorado de secundaria, trabajo público más sobrevalorado y menos evaluado, no quiere tener problemas, y se desentiende ante la menor dificultad, acoso escolar incluido.

El mito de la educación como igualador social, que tanto proclama la izquierda, y calla la derecha, es una falacia, porque rebajan los niveles de exigencia y de esfuerzo. No hay igualación social sin esfuerzo. La educación era igualador de los 50s a los 80s, y un sistema de becas exigente que estimulaba el esfuerzo, permitió a los capaces que se esforzaban, en efecto, ascender socialmente, y levantar el país. Hoy, la educación pública, sin exigencia ni esfuerzo del alumnado; desmotivación y desgobierno del profesorado, lo que iguala es en la ignorancia generalizada y la fragilidad ante la vida.

La calidad de la sanidad pública, también está sobrevalorada. En atención primaria las colas, la demoras de asignación de especialista, la carencia de medios elementales es alarmante. Es una sanidad de escasez de recursos materiales y de gestión deficiente. Tenemos escasez de médicos y camas UVIs, en comparación con Alemania o Reino Unido. Sin embargo, tenemos el doble de políticos per cápita.

En la crisis sanitaria actual, el gobierno, por motivos ideológicos, ha marginado a la sanidad privada, desaprovechando su capacidad de proporcionar tests al ciudadano y empresas que lo querían pagar. Se han dejado de utilizar voluntariamente sus camas UVIs privadas. El milagro de IFEMA ha sido de inspiración privada, con el apoyo del ejército.

Los países más golpeados por la crisis sanitaría, aparte del nuestro, USA, Italia, Reino Unido, constituyen comités para la reconstrucción económica, de inspiración privada, de máxima calidad. Nosotros, comités de políticos mediocres al servicio de la ideología, que nos hará recuperarnos mucho mas lentamente, y seremos rescatados a costes muy altos, como pronto notaremos. ¿Dónde está la supuesta ventaja de lo público?

Artículo publicado en Las Provincias

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