¿Por qué no se va, presidente Puig?

Puig nos saquea físcalmente más que nadie, y quiere que le demos las gracias

Los países prósperos cuidan a sus empresarios, respetan la propiedad privada, el varón es igual legalmente que la mujer, los poderes públicos son independientes. La cultura socialista está instalada subconscientemente en nuestra sociedad. España es el único país europeo donde la Administración trata mejor a un inmigrante ilegal, a un okupa, que a sus autónomos; se fomenta lo público y desconfía de lo privado. Nadie debería gobernar sin haber tenido que pagar nómina ajena de su bolsillo, o al menos haberla vivido muy de cerca; sólo así se aprecia lo que cuesta generar un euro de beneficio y el sufrimiento de pagar un euro de impuesto. Conocer la economía real, prevendría contra la adicción socialista a imponer impuestos. El socialismo practica dos falsos dogmas, con los que se esclavizan voluntariamente sus votantes; el primero, es la invención extractiva de impuestos para ‘redistribuir’ la riqueza, sin generarla. La segunda, que ante un problema, se pretende resolverlo aumentando gasto público, identifican resolver algo con gastar más, y para financiarlo inventan nuevos impuestos.

Así los Gobiernos socialistas nos endeudan. Muchos incautos confunden gobernar bien con ganar elecciones. No es lo mismo; porque se vota mal, los candidatos engañan, y los electos incumplen programas. El buen gobierno moviliza la cooperación de todos los medios disponibles para satisfacción de necesidades del máximo de ciudadanos.

Los GdB (Gobiernos del Botánico) se diseñan como los GS (Gobiernos Sánchez), comunistas y separatistas, todo en uno, es Compromís. Los comunistas detestan la actividad privada y los separatistas quieren romper España, resultando GdB que favorecen el gasto público, castigan la actividad privada, el esfuerzo educativo, la supervivencia de autónomos, católicos y constitucionalistas. El PIB per cápita de nuestra comunidad es 12% inferior a la media española durante la gestión de los GdB; la más endeudada con relación a su PIB. Las tasas de paro replican las nacionales, 13% el general, y 27% de menores de 25 años. Nuestros impuestos autonómicos IRPF, Transmisiones, Patrimonio, IBI, son líderes en España. En esta legislatura, el GdB ha ‘decidido’, que con 10% de inflación, son ‘patrimonialmente ricos’ los que poseen un 30% menos que los que lo eran al empezar la legislatura, para que paguemos más valencianos. El IBI de Valencia es el más alto de las grandes ciudades, abundando la okupación de viviendas. La natalidad valenciana sostenidamente negativa necesita menos profesores, la digitalización menos administrativos, pero ambos cuerpos crecen. El presupuesto de La Consejería de Igualdad y Políticas Inclusivas, gasta este año 2.200 millones, cuatro veces más que el ministerio de Igualdad de Sánchez.

Cargos y empleos a centenares de afines de partido no faltan. Los profesores de primaria y secundaria, enseñan socialismo camuflado de igualdad e ideología de género, ignoran ideas liberales, … Pasan de curso sin aprobar, la EVAU desorienta, no evalúa y se permite sin aprobar todo el bachillerato. La juventud y sus familias son engañadas, sus expectativas frustradas creyendo que el recién titulado universitario encontrará empleo digno. Los sindicatos existen para obstruir toda cooperación público-privada. La saturada atención primaria sanitaria y las interminables listas de espera quirúrgicas se aliviarían cooperando con la sanidad privada. Puig defiende el criterio poblacional de financiación autonómica, confundiendo la realidad con deseo, habla de ‘injusticias’. Otros gobiernos autónomos alegan la dispersión geográfica, infraestructuras deficitarias,.. no gaste como si lo hubiera conseguido. El señor Puig habla de competencia desleal de Madrid, mientras nos saquea fiscalmente. Gaste lo que tiene, no derroche en subvenciones clientelares, asesores, organizaciones catalanistas, feministas, sindicatos. Sí es debatible, si los impuestos son muchos o pocos, claro que sí, porque cada valenciano trabaja hasta junio incluido, para pagar IRPF y el IVA, y hay que mantener familias.

Los autónomos, pymes valencianas están asfixiados con altísimas cotizaciones sociales, han de pagar extractivas cuotas mensuales fijas, aunque no haya beneficios. Nuestra comunidad está estancada por exceso de deuda e impuestos, la educación concertada perseguida; actividad privada menguante, la clase media despareciendo. El sector público, la deuda y el separatismo crecientes. Las afirmaciones atribuidas al presidente Puig, las firmó el día 9 de Julio, en El País, en el artículo: El avestruz y los populismos.

Artículo publicado en Las Provincias

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