La UE gobierna contra los europeos.
La universidad pública, es un sensor de la política que se practica una
generación después. En ella se aprenden los comportamientos que luego se
ponen en práctica en la vida extraacadémica y sobre todo política, pues en la
universidad todo se decide por votaciones: rectores, decanos, directores de
centros, departamentos, institutos, sindicatos. representantes de los alumnos.
Una burocracia electoral infinita, miles de horas, energías, todas las
conspiraciones imaginables de la política profesional se aprenden en la
universidad pública. Las delegaciones de alumnos surten a las juventudes de
los partidos políticos, algunos profesores pasan como adultos, y los rectores
aspiran a consejeros o ministros. Las cuotas feministas, estar en el
momento adecuado al lado de un padrino político convierte en ministra a
una titulada reciente que nunca ha trabajado fuera del partido. Y hay
casos donde ni siquiera se han titulado, lo que uno no sabe si es mejor o
peor, pues las malas artes que se aprenden en la universidad son
comparables a las practicadas en los partidos políticos.
La deificación del ranking y el voto, en la universidad pública, de la cantidad
y las mayorías, ha banalizado la formación en la universidad y la gestión
pública. La ética es tan poco relevante como la estética, ninguna. Ambas
instituciones, universidad pública y gobiernos se han alejado del sentido común
desde hace aproximadamente dos décadas. La universidad obedece a los
gobiernos que la financian porque no sabe qué hacer cuando no los financian
regaladamente. No tiene ni idea de la gestión eficiente, a pesar de la
demagogia que vende en las páginas web plagadas de mentiras. En la UE el
grupo hegemónico es el popular, que para los españoles reúne al PP y al
PSOE. Las diferencias internas del PP y el PSOE españoles se diluyen en
la unidad europea. Sus representantes fingen ser oponentes en España,
pero son socios en la UE, de donde vienen las directrices.
Se atribuye al barón de Montesquieu (1689-17 55) la teoría de la división de
poderes como indicador de calidad democrática. Dijo Montesquieu que no hay
mayor tiranía que la que se perpetra bajo el escudo de la ley y en nombre de la
justicia. No hay libertad si hay abuso de poder, si se margina a las minorías. La
UE ha derivado en burocracia totalitaria que margina a muchos millones de
europeos representados por los partidos patrióticos (tercera fuerza
representativa del parlamento europeo), aísla a la llamada “extrema
derecha”, instaura el delito de odio para los que dicen la verdad y defienden el
sentido común. Los votantes forofos creen la descalificación de los líderes de
sus siglas alimentando el totalitarismo de la UE, plegados a los intereses
lobistas de China, Marruecos, Venezuela, y algunos ricos países árabes.
La UE actual hace lo contrario de lo que siempre ha representado Occidente y
practica el aislamiento de los defensores del “sentido común” que son las
fuerzas más votadas en Francia, Hungría, las segundas en Alemania y Polonia,
las terceras en España. El partido de G. Meloni no está en el grupo patriótico,
pero tampoco en el Grupo Popular Europeo, y participa del sentido común anti-
globalista. No puede haber millones de europeos extremistas y repartidos
en todos los países. El aislamiento de los partidos patrióticos, las artimañas
para impedir que sean candidatos personas con grandes apoyos en Rumania y
Francia no respeta las opiniones de los europeos y puede provocar conflictos
civiles.
El absurdo es tan grande y totalitario que la única explicación es el soborno.
Las élites bruselenses han demostrado sus hábitos totalitarios con el caso
Georgescu en Rumania, o el Marie Le Pen en Francia, apartando con
artimañas legales de las próximas elecciones. Si Le Pen ha malversado
fondos europeos, destinando recursos a fines no asignados, ¿no lo ha hecho
el gobierno Sánchez que ha eliminado el delito de malversación para
indultar separatistas? La UE disculpa los malos hábitos cuando le conviene,
disculpa los golpes de Estado en su seno, y los practica, subrepticiamente,
cuando le conviene. Una UE desnortada y totalitaria nos lleva a un destino
ni votado, ni seguro, excluyente de las tradiciones espirituales de
Occidente.
A nuestros dirigentes les gustaría mandar y controlarnos como hace el
presidente chino. Lo importante de los bienes no solo es el precio. Se ha
demostrado que los coches eléctricos chinos en caso de incendio son mucho
más difíciles de extinguir, e incluso en algunos aparcamientos se prohíben
aparcar coches eléctricos. El presidente Sánchez va a facilitar fábricas de
coches eléctricos chinos en España. ¿Dónde aparcarán si son tan
peligrosos?
Thomas Robert Malthus (1766-1834) sostenía que la población tiende a
crecer más allá que los medios de subsistencia, y que su exceso
disminuiría por el hambre, las epidemias y las guerras. Malthus llegó a la
falsa conclusión utilizando un modelo matemático falso y se asustó porque la
población solución era una exponencial. Pero no existe tal tasa constante
positiva para toda la UE, ni menos aún vale para un tiempo grande. El modelo
es falso y obsoleto. Incluso la tasa de crecimiento a sería negativa.
Los lectores con curiosidad intelectual pueden leer Superabundancia: por qué
a medida que crece la población crecen también los recursos, libro
publicado por Deusto en español en 2024, por los autores Marian L. Tupy y
Gale L. Pooley. Los marxistas que dirigen la UE son incapaces de entender lo
que no es mecánico, afirman los principios de suma cero, de que si alguien
gana es porque otro pierde. Hay que poner más impuestos para recaudar más,
aunque el 23% del PIB esté sumergido, en parte porque en las milmillonarias
subvenciones anuales del Gobierno radica la corrupción y el fraude.
Basta salir a la calle para comprobar que los humanos hacemos cosas contra
intuitivas. Despreciamos lo que abunda por bueno que sea, y deseamos lo
escaso, lo que no tenemos. Más aún, deseamos lo que tiene nuestro vecino
con mayor poder adquisitivo, y tendemos a imitarlo. Lean el libro de T. Veblen,
Teoría de la clase ociosa, Alianza, si quieren entender lo que pasa, y también
aporque los políticos nos arruinan.
Las élites de Bruselas son más autoritarios que ignorantes, burócratas
ilustrados en universidades públicas tan socialistas como las nuestras,
ignoran lo que es el capitalismo autentico: trabajo duro, ahorro, contención del
gasto, inversión constante y rentable de los beneficios. Estos ignorantes
confunden capitalismo con consumismo, son incapaces de entender el
comportamiento humano, y sobre todo el comportamiento contraintuitivo. Son
víctimas de la educación que enseñan en la UE, de inspiración marxista.
El ser humano tiene una capacidad demostrada para inventar, hacer más con
menos, y lleva siglos demostrándolo. La cabeza humana es la tecnología
capaz de sobrevivir, y mejor que nuestros antepasados. Me refiero a la
inteligencia natural no artificial. Las piscifactorías producen pescado que antes
no se podía pescar, los fertilizantes mejoran el rendimiento del campo, El
petróleo siempre existió, pero no empezó a ser un recurso hasta que se
descubrió su potencialidad. La penicilina, y los avances médicos han alargado
la vida media como nunca.
¿A qué se debe esta agenda de decrecimiento y de muerte? No se ayudan
a las familias a tener hijos, se practican cientos de miles de abortos
anualmente, los sueldos son bajos porque importamos demasiado de China
y producimos poco, tenemos poca actividad privada y demasiados
funcionarios, energía cara, no fomentamos natalidad y abrimos las puertas a la
inmigración ilegal, destruimos nuestro excelente sector primario porque
destruimos la naturaleza, pero importamos de todo de Marruecos, sin exigir al
producto marroquí lo que exigimos al producto español. ¿La naturaleza
nuestra es diferente de la de Marruecos? Nosotros destruimos centrales
nucleares y nuestra vecina Francia tiene más centrales que nadie. ¿El
peligro español de las centrales francesas es diferente del francés? Trabajar a
favor de China contra los intereses de los europeos debe involucrar buenos
beneficios. Sánchez ha visitado tres veces en dos años a Xi Jinping en China, y
envía al ministro de economía a tratar los aranceles con Trump.
No se trata de decrecer, sino de eliminar lo que sobra y aumentar lo que falta.
En la UE sobran inmigrantes ilegales y faltan trabajadores nativos, sobran
muchos universitarios y faltan empleados bien formados para producir lo que
importamos de China. Sobran políticos incompetentes técnica y
éticamente. También sobran intelectuales que miran para otro lado y
defienden su pecunio sin pensar en la juventud olvidada y engañada.
Necesitamos eliminar todo lo que sobra, cambiar a los mediocres que nos
dirigen. La culpa es nuestra por elegirlos. Cuanto más tardemos en
expulsar a las élites de la UE más larga y dura será la recuperación.