Tipos de pobres y tipos de obispos

Pecados episcopales y la penitencia que merecen

El socialismo en todas sus variantes es experto en tergiversar el lenguaje para
engañar al votante, o si ya ni votan, para aceptar la miseria en la que vive. Una
de las principales manipulaciones lingüísticas es el manejo del concepto de
“pobre”, y de “rico”, para apropiarse del humanismo cristiano falazmente.
Uno lee el mensaje cristiano y escucha al socialismo, o comunismo, que solo
se diferencian en el uso de la fuerza, y no tiene nada que ver, pero muchos no
los distinguen . Antes de nada, tengo que decir que como bautizado, tengo
derecho a criticar a cualquier obispo. Cuando uno lee el mensaje cristiano
auténtico, es evidente que no se produce para que voten a nadie, por
razones obvias, y por supuesto no hay ninguna intención de engañar. La
mentira no está aceptada e incluso es pecado en el cristianismo, y dígame
usted si conoce algún socialista que no mienta. Lo difícil encontrar alguno que
diga una verdad.
Para el socialismo, el concepto de pobre o rico es meramente fiscal, quién tiene
que declarar o no el IRPF; quien tiene que declarar o no el impuesto de
patrimonio.
En ambos casos, si los ingresos anuales superan cierto umbral, usted paga
IRPF y/o de Patrimonio. El pobre del cristianismo no tiene nada que ver con
el pobre de los socialistas. Y en esta confusión, caen muchos,
demasiados sacerdotes, obispos y hasta papas.
El concepto de pobreza actual es relativo, yo creo que en tiempos de Jesucristo
no lo era. En aquel tiempo el pobre ni era voluntario, ni tenía subvención ni
votaba. Un pobre actual en Luxemburgo, o Suiza, es más rico que la mayoría
de los españoles que el socialismo califica de ricos en España. Un pobre
voluntario, no es pobre cristiano, un pedigüeño permanente, tampoco. Hay que
trabajar para comer. (2 Tesalonicenses 3:10). Un pobre voluntario, un
buscador de subvención permanente, estando en plenas condiciones
físicas, es un vago, un sinvergüenza y un parásito social, no es pobre
cristiano. Una persona que se acomoda al mínimo vital y no quiere trabajar, no
es un pobre cristiano, es una persona egoísta social que se aprovecha de los
recursos de los demás.
¿Qué tipo de pobre es un inmigrante irregular, que viene en una
embarcación más o menos pequeña? ¿Qué tipo de “caridad” practica una
ONG millonariamente subvencionada por el gobierno español (con
nuestros impuestos y deuda), que en altamar en lugar de llevarlos al puerto
más próximo los “sube” al gran barco de ONG y esta los acerca, no al puerto
más cercano, sino a dónde quiere ir? El negocio de traer inmigrantes
irregulares no es caridad.
De momento, el inmigrante irregular paga a las mafias que los traen, a veces
cantidades por persona que nos quedaríamos asombrados, aparte de ninguna
seguridad por ser negocio clandestino. ¿Por qué no viene en avión, a veces
más barato que lo que paga a las mafias? De momento no quiere ser
identificado, lo que ya es sospechoso al ocultar su identidad. Los empleados

de las ONG les dicen a los inmigrantes irregulares que destruyan la
identificación.

Un pobre cristiano no oculta su identidad, es digno, aunque sea pobre.
Nacemos sin nada, todos nacemos pobres, pero no podemos aspirar a vivir
toda la vida como pobres, aunque solo sea porque nuestros hijos no estén peor
que nosotros. Un inmigrante irregular que oculta su identidad no es un pobre
cristiano, aunque su intención pueda ser buena, pero si borras tu identidad,
no eres un pobre cristiano, porque ocultas la verdad. Hay torpezas, pero
Santo Tomás dijo que la estupidez es pecado.
El domingo 24 de agosto, en el País, en una entrevista larga al arzobispo Joan
Planellas, al que califican líder de los obispos catalanes, muestra la falta de
preparación intelectual. Pasa lo mismo en la universidad, hay catedráticos que
nunca debieron pasar de “lector de clases” contador de apuntes, para
entendernos. Planellas no cita encíclicas, ni evangelios, cita precisamente del
contrato social de Rousseau, y cuando le preguntan sobre el nuevo papa
León XIV, dice que debe seguir la obra del difunto papa Francisco.
Este obispo padece del extendido error lógico de confundir la parte con el todo,
que se llama falacia de composición para arrimar la ascua a su sardina. Si es
inconsciente es que el puesto le viene grande, si es consciente es un malvado
pecador. Esta falacia ocurre cuando se asume erróneamente que las
propiedades de una parte se pueden extender al todo, y es persistentemente
utilizada por el socialismo.
El arzobispo gerundense de 70 años, Planellas, practica reiteradamente la
sinécdoque, designando a una cosa con el nombre de otra, aplicando a un todo
el nombre de una parte, o viceversa. Este señor visitó a los líderes separatistas
cuando estaban encarcelados, no a los presos normales. Su pedigrí separatista
es evidente, el socialista todavía más como verán enseguida. Dice que los
hechos de Jumilla de no autorizar la fiesta del cordero en un polideportivo
público es un acto de xenofobia, o sea una exclusión por motivos de raza
procedencia y religión, y en base a eso acusa a VOX de xenofobia,
amparándose en declaración de la Conferencia Episcopal Española (CEE). La
CEE y Planellas deberían saber que solo por cuestiones sanitarias y respeto
animal, degollar 3000 corderos en un polideportivo público está fuera de lugar,
es ilegal y debe ser prohibido. Uno no puede ir a casa ajena a imponer sus
costumbres, y acusar de racista a quien lo recuerda, ni es cristiano, ni
inteligente ni patriótico.
Dice Planellas, que un xenófobo no puede ser un buen cristiano, claro, pero el
error está en llamar xenófobo a quien no autoriza ese acto en un sitio
público. ¿Por qué es xenófobo no autorizar el acto? Es una decisión
democrática del pleno del ayuntamiento de Jumilla, con alcalde del PP, y
cuya resolución prohíbe celebrar actividades sociales, culturales o
religiosas ajenas al Ayuntamiento en centros deportivos públicos. Esta
resolución no tiene nada de antidemocrático, ni racista ni atenta contra la
libertad religiosa. Como prohibir exhibiciones públicas del orgullo LGTBI,

tampoco impide las relaciones homosexuales. Confundir la parte con el todo es
una falacia de composición, adoptada por gente que cree que sus
interlocutores son imbéciles. Su raíz es autoritaria, porque tengan la autoridad
o no, siempre quieren tener razón, y negársela al discrepante. Que miembros
de la Iglesia católica acusen de xenófobo al ayuntamiento de Jumilla, o a VOX
que hizo la propuesta inicial, es una sumisión a los intereses políticos del
gobierno, a cambio de favores futuros. Estos fariseos saben que el
socialismo paga bien, con el dinero de los contribuyentes.
Más fácil es pensar que acusa a VOX por socialista (cita el contrato social de
Rousseau) o querer congraciarse con ellos a cambio de algo. No sé cuál de las
dos posibilidades es peor. Además, acusa de poner en peligro la democracia a
los que no autorizaron el acto. Dice Planellas que “algunos se defienden de la
diversidad porque aspiran a una realidad uniforme. No se acepta el
pluralismo” Vaya nivel de obispos dirigiendo la Iglesia católica. Y cuando se le
pregunta el entrevistador si lo dice por VOX y Aliança catalana, dice “no lo sé,
cuando un pensamiento se convierte en ideología, no vamos bien”. Pide
Planellas a los políticos que escuchen la parte de verdad que también tiene el
otro. Pero él acusa de xenófobos a los que han decidido no autorizar la
ceremonia del cordero, y además se esconde en Rousseau para acusar a VOX
de xenófobo y anti-demócratas. Yo le habría preguntado, qué le parece que
en 2023 en Algeciras estos que practican la ceremonia del cordero, asesinaran
con un machete a un sacristán, o los asesinatos diarios de cristianos en
países musulmanes. También si la cruz que lleva colgada no le obliga a
defender a los cristianos en lugar de querer congraciarse con el gobierno, por
inconfesables y diabólicas razones.
Si primero el presidente de la CEE lanza la primera piedra contra los que
critican la inmigración irregular descontrolada, luego vienen los meritorios, que
quieren ascender, los arzobispos de Madrid, Toledo, Tarragona, y luego
meritorios de menor nivel, que se ponen de puntillas para que se note su
obediencia a los que mandan, también para ascender. Son los trepadores
habituales de cualquier gestión. Tenemos por ejemplo el párroco de
Valdepeñas, Emilio Montes, joven que quiere ascender significándose como
ferviente seguidor de los que mandan. Cuando quieren sí que conectan con
la realidad. Denunció en misa las condiciones en que viven los inmigrantes,
empleados en los campos de la zona, les dijo a los feligreses que nadie debe
aprovecharse del débil, que trabajan mucho y cobran poco, exigió que nadie
abuse de ellos.
Es bien clara la falacia de composición que practica, porque a los jóvenes
sin experiencia y a los inmigrantes, que ni entienden el español, hay que
pagarles el salario mínimo, hasta que aprendan y entiendan el trabajo. Les
pasa como a él, que hace homilías muy flojitas, es un párroco joven que no
sabe articular buenas homilías. El párroco no habló de los jóvenes sino de
los inmigrantes, porque la CEE solo habló de los inmigrantes, para
congraciarse con el gobierno. El párroco no piensa en los jóvenes, ni tampoco
en el dueño del campo que contrata al inmigrante, que tiene que hacer rentable
la cosecha. De hecho, insinúa que el propietario abusa del contratado
inmigrante, como buen marxista.

El párroco Montes, bajó a los detalles de fervor marxista, y dijo: “Si el jornal son
ocho horas, son ocho y no doce”. “Y si son doce se pagan las horas extra”.
Esta bien que reclame que no se practiquen abusos, pero no solo contra los
inmigrantes, sino contra todos, como los jóvenes españoles. Y también
tendría que haber defendido que al propietario se le pague por el kilo de fruta
un precio que haga rentable la cosecha y pueda pagarles a los empleados.
El párroco, no puede quedarse solo con una parte, porque está culpando al
propietario del campo. ¿De qué viviría ese inmigrante si no lo contrata y
contrata a un joven español? ¿cuántos inmigrantes pueden vivir en
Valdepeñas? ¿dónde pueden vivir?
Este párroco no sabe de economía, pero el marxismo le suena. Dijo que
los inmigrantes deben tener derechos hay que registrarlos en la Seguridad
Social (SS) y proporcionarles un alojamiento digno. Para registrarlos en la SS
tendrán que ser legales, tener papeles. ¿Proporcionarle alojamiento digno? A
los jóvenes españoles que trabajan nadie les proporciona alojamiento
digno, éste no tiene por qué estar incluido en “el jornal”, y si le proporcionan
algún alojamiento puede ser por las horas extra de las que hablaba antes. La
vivienda no es un derecho regalado, es un derecho contingente que hay que
ganarse, el inmigrante y todo el mundo. ¿Cuántos inmigrantes pueden vivir
en Valdepeñas, cuántas viviendas hay y a qué precio? El párroco sabe que no
le pueden contestar los feligreses, pero de haber estado en la homilía me
hubiera levantado y me hubiera ido. ¡Ya está bien de trepas, aunque sean
párrocos! Los españoles por delante de los irregulares, siempre.
El pecado de la CEE, obispos y párrocos, de acusar de xenófobo a partidos
como VOX, Aliança catalana, o quien sea, merecería la penitencia que muchos
de sus votantes no pusieran la X en la declaración de hacienda, para beneficiar
a la Iglesia católica. Si la CEE valora tanto el dinero que le suministre el
gobierno, pues se lo quitaremos con nuestra libertad fiscal, para que
aprenda.

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