La inmoralidad genera corrupción y pobreza
Santo Tomás de Aquino (1225-1274) citaba uno de los principios básicos de la
doctrinal moral católica que dice: “Bonum ex integra causa; malum ex
quocumque defectu” (el bien proviene de una causa integra; el mal de
cualquier defecto). Si a este principio ético añadimos el principio de eficiencia
de V. Pareto (1848-1923), “que mejore algo sin empeorar nada”, ambos
principios sugieren un sencillo camino cualitativo de gestión que haría mucho
bien frente al principio cuantitativo socialista moderno que embriaga a los
directivos occidentales de las administraciones públicas. Un tercer incompleto
principio jesuita merece mención: Lo que no se evalúa se devalúa. Pero en
este principio falta un adjetivo importante, porque la evaluación debe estar
bien hecha. Si se evalúa mal el resultado es contraproducente. Por ejemplo,
se evalúa mal a una universidad por el número de titulados anuales que
produce, o de artículos que publica. Se evalúa mal a un médico de atención
primaria por el número de pastillas que receta.
El sociólogo estadounidense Donald T. Campbell (1916-1996) enunció su ley:
Toda evaluación de personas u organizaciones de personas, en base a
cantidades, degenerará y obtendrá resultados contrarios a los deseados.
Desde hace aproximadamente dos décadas, en todas las universidades
públicas españolas se ha instaurado una evaluación corrosiva que pudre la
docencia y la investigación española basada en cantidades, métricas, rankings.
Se producen montañas de conocimiento fungible, desechable que solo sirve
para la promoción rápida del profesorado, la corrupción sistemática y el
alejamiento de los problemas reales.
Los gobiernos socialistas identifican la mejoría de gestión con el aumento
de gasto público, más gasto de personal. La consecuencia es más deuda.
Los impuestos no dejan margen a la actividad privada, que al decrecer lo hacen
también los contribuyentes netos. La deuda aumenta, se come cada vez un
trozo más grande del presupuesto, hasta que llegue el colapso.
Ocurren cosas raras en España: votan a mentirosos, enfermos y criminales;
se apaga todo el país durante más de 8 horas, con 12 muertos y pérdidas
millonarias nadie dimite; se ocupan las casas privadas impunemente; la
verdad es lo que opina la mayoría; creer que hay cosas gratis; que algo que
hagas te lo debes solo a ti mismo; que se puede distribuir riqueza sin
generarla antes; los alumnos evalúan a los profesores mientras estos
examinan a aquellos; los empleados públicos ingresan más que los privados;
hay bastantes facultades con más catedráticos que profesores de
categorías inferiores; hay más empleados públicos que privados;…
La dictadura perfecta parece existir. Los grandes medios de comunicación,
públicos por arrodillamiento y privados con subvenciones y contratos; las
cúpulas militar, episcopal y judicial al servicio del Gobierno; las
universidades públicas dirigidas por rectores socialistas, Academias, agencias
ministeriales, periódicos, intelectuales a sueldo, rectores, grandes sindicatos,
funcionarios obedientes, sostienen a un dictador inmoral y mentiroso.
Escribanos a sueldo descalifican de extremistas y populistas al defensor del
sentido común; la soberanía productiva, el mantenimiento del sector primario y
la energía nuclear. Los bancos españoles no prestan dinero al tercer
partido más votado. Cientos de menores supuestamente tutelados por la
administración pública reciben abusos sexuales y abandonados a la
prostitución.
El gobernante, administrador de una comunidad debe ser sobrio, austero, con
las mejores competencias técnicas y la mayor experiencia posible. Conviene
experiencia de actividad privada, saber cuánto cuesta gastar un euro y lo que
duele pagarlo. Los que creen que existe el dinero público, que las deudas
no importan, conducen a la ruina. Los únicos recursos públicos proceden de
los impuestos y solo los privados son contribuyentes netos (pagan al
Estado más que perciben). La actividad pública no para de crecer y la
privada decrece desde hace dos décadas, tenemos más empleados públicos
que privados. Según la agencia tributaria, los ingresos públicos medios son un
30% superior a los de los privados. La renta per cápita española está
congelada descontada la inflación, desde 2005. El mundo al revés llegó el
comunismo funcionarial sin militares.
Pagamos muy caro desentendernos de la política, como lo haríamos en
nuestra comunidad de vecinos. Preguntando a vecinos, unos confiesan que no
les importa lo que se decida. Otros prefieren invertir el tiempo en otras
actividades. Si usted se pasea por países vecinos europeos, se nota sobriedad
y austeridad en el gasto de infraestructuras, y funcionan mejor que los nuestros
en general. ¿Por qué cree usted que ocurre? los principales motivos son dos: la
incompetencia técnica de los gestores y porque cuánto más se gasta más
fácil es robar. Pocos políticos en España proceden del sector privado.
Por la subida de tipos de los prestamistas y aumento del capital endeudado,
los intereses de la deuda española han pasado de 38.400 millones de euros
en 2023 a 45.800 en 2024, un 19,2% más. En dos años, con el forzado
aumento del presupuesto de Defensa, los intereses de la deuda del Estado
superarán los 63.000 millones que es la suma de todos los gastos
educativos de todas las administraciones en España. ¿Se da cuenta el
votante? Debemos 1,67 billones. En comparación con los grandes países de la
UE, resulta que España gasta el 24% del gasto público en personal; Francia
el 21% y Alemania el 16%. Nuestro presidente Sánchez tiene 830 asesores
mientras Alemania tiene 30. Si seguimos con coches oficiales y escoltas, las
cifras son más escandalosas todavía.
En la Comunidad de Castilla y la Mancha, el PP y el PSOE acaban de acordar
el aumento de 33 a 55 plazas de diputados autonómicos con el consiguiente
aumento de gasto. Nunca hemos tenido tantos empleados públicos y políticos,
suman tres millones y medio. Uno por cada 14 habitantes, y no funciona
nada. Cada empleado público excedente destruye uno privado y genera
deuda. Cientos de miles en la universidad pública y el derroche aumenta. Dos
millones de personas viven del mínimo vital sin aceptar trabajos
manuales. La pensión media es superior al salario medio privado. Gastamos
cantidades milmillonarias en financiar ONG que emplean 600.000 empleados
sociales acercando inmigrantes ilegales. Los centros de acogida de
inmigrantes proliferan y se distribuyen generando inseguridad, aumentando la
delincuencia y peleas entre los mismos inmigrantes, masculinos, en edad
militar. Esta invasión distribuida por el propio gobierno destroza los precios de
las propiedades del barrio donde hay un centro de acogida porque nadie
quiere vivir allí.
1,7 millones de universitarios públicos subvencionados un 80% en busca de un
título que no emplea, la actividad privada está perseguida fiscalmente. Cada
día 1.100 titulados tienen que emigrar porque lo único que funciona es el
turismo. La universidad no enseña a emprender sino a ser obediente
funcionario. Desde hace dos décadas hay una inercia equivocada que
tiende a creer que lo bueno permanece sin esforzarse en mantenerlo. En
lo malo no se piensa, porque sin moral no hay mal, el bien no es lo que dicen
los medios, sino lo que debe ser.
Solo existe el dinero privado. Si la actividad privada decrece y la pública
aumenta, eso significa que el dinero disminuye, y la calidad de vida general
también. ¿Puede sobrevivir una familia, una comunidad de vecinos, que gasta
uno de cada cuatro euros que ingresa en personal de servicio? ¿Qué
inversiones puede hacer, qué mantenimiento puede permitirse? Así se
explica el deterioro creciente de la calidad de los servicios públicos.
Según los datos oficiales del tesoro de España, en el primer trimestre del 2025
se ha gastado un 3,5% menos que en el primer trimestre del 2024 en
infraestructuras del transporte ferroviario, pero no crean que la cantidad es
razonable, apenas 60 millones de euros en todo el territorio nacional. Añadan
que las zonas separatistas salen siempre beneficiadas. ¿Entienden ustedes
los problemas de transporte ferroviario? Pues así pasará con todo, porque
no se elimina lo que sobra, gastamos en exceso de personal y se roba. Cada
español que coopera en aumentar el gasto público superfluo es un traidor
a su patria.
¿Y qué es público superfluo? Lo que no es una necesidad para todos, lo que
no es un bien esencial. Es superfluo publico aquello que no repercute en el
bien general, de absolutamente todos. Lo privado afecta a unos pocos o solo
uno. La universidad no es un bien esencial y por tanto no debe ser pública. Si
al Estado le interesa formar cuadros, como militares, para eso existe la
academia militar. Subvencionar un 80% la formación universitaria es un
derroche contraproducente. Si hay exceso de titulados el título vale poco y
baja salarios de titulados. Muchísima gente hace el mal por obedecer a
antipatriotas que aumentan el gasto y la deuda pública. Sobran miles de
profesores y administrativos públicos. La economía española no emplea ni la
mitad de los titulados porque falta actividad privada.