La batalla cultural: lobos contra corderos

Sin dar la batalla cultural España desparecerá como nación.

¿Pueden los corderos sospechar que el pastor los conduce a la boca del lobo?  El lobo es un depredador que no mata solo para comer, mata lo que puede, en eso se parece más al hombre que a los demás animales. El humano lobo es el que no respeta la libertad de los demás y pretende someterlos, es autoritario.  Las dictaduras modernas se basan en la apropiación de las mentes de la población a través de la educación, la cultura y los medios de comunicación. Los corderos no son conscientes de que los lobos están disfrazados. Los comunistas disfrazados de demócratas, los socialistas de socialdemócratas, engañan al ciudadano, les dicen que son sus protectores, que los auténticos lobos son otros, los capitalistas.

Desde hace dos décadas los españoles están desconcertados porque no imaginaban que los mismos gobernantes quisieran traicionar al país desde el Gobierno mismo. Tenemos lo que votamos, si, ¿pero con cuánto engaño, y cuántos traidores cooperando? Habrá que desenmascararlos, antes de que nos entierren, o nos matemos entre nosotros.

¿Quién sabe la verdad, si la mayoría de los medios de comunicación e intelectuales están subvencionados o dependen del Gobierno? ¿Si la Iglesia española no habla claro, para que no le pase como en Nicaragua?  Obispos apoyaron a ETA y al separatismo catalán. ¿Puede un creyente identificar a sacerdotes lobos?  Difícil. Ante tanta ocultación de la verdad, hay que esforzarse para distinguir a un lobo de un cordero.

Este PSOE blanquea terroristas; indulta separatistas; elimina la separación de poderes; la igualdad ante la ley de varón y mujer; legisla reduciendo penas a mas de mil violadores y presume de feminista; se vulnera la propiedad privada; silencian el caso de corrupción de los ERE de Andalucía, de las violaciones de menores por miembros del partido gobernante en Valencia; menores custodiadas en Baleares caen en redes de prostitución; blanquean la malversación y sedición;  soportamos el doble de paro que nuestros vecinos; una deuda impagable;  fomenta la desigualdad territorial sobre financiando a las comunidades separatistas, decrecen los autónomos y la clase media; un 20,4% de los españoles están en riesgo de pobreza (datos del CIS); lideramos el impuesto al plástico, … y aún así recibe 8 millones de votos.

Las elecciones son una competencia por los votos. Desde el 2004 el PSOE abandonó la socialdemocracia y se convirtió en un partido filocomunista y separatista, utiliza la hegemonía cultural para engañar a los votantes, y se alía con los enemigos de España.  Sus adversarios políticos, PP y VOX, no pueden subestimar este cambio ideológico y deben dar la batalla cultural, a corto, medio y largo plazo. Ya no vale, si alguna vez valió, esperar que la economía destroce lo suficiente los bolsillos de los españoles para sustituirlos. 

El asunto educativo es a más largo plazo, pero avanza sin pausa; el adoctrinamiento educativo en la comunidad valenciana (sobre todo en los pueblos) es practicado por maestros y profesores militantes de Compromís-Podem y socialistas, utilizando la vía lingüística.  Ya se nota en los alumnos que llegan a la universidad. Es la vía catalana, y A punt, hace como TV3 en Cataluña. 

Basta ver un programa que se emite de 8 a 9, de lunes a viernes, una tertulia con periodistas pura apología del Gobierno del Botanico , y un ataque feroz y sin respuesta a VOX y al PP. En lugar de cambiar a los dirigentes televisivos para evitar ese adoctrinamiento, el PP se dedica a cesar a un de alto cargo de VOX que hace 11 años lo sancionaron por asuntos de género relacionados con procesos de separación. Mientras, A punt  silencia los abusos a menores realizados por miembros de partidos de la coalición socialista; el abandono de menores custodiadas (utilizadas por redes de prostitución) por el gobierno balear. Una candidata al ayuntamiento de Ávila había sido declarada culpable de cooperación con homicidio; Bildu nombran responsables de asesinatos como altos cargos. El PP no se enfrenta a los lobos, y por eso no le temen. Ofrecer la otra mejilla cuando te pegan es de beatos, pero para san Juan Bosco, el poder de los malos reside en la cobardía de los buenos. 

Mientras el PSOE pacta y gobierna en colaboración con partidos que tienen estos casos tan graves, el PP se pone estupendo y cesa a altos cargos de VOX por temas leves de género que cualquiera puede sufrir por la asimetría legal contra el varón. Después de los gobiernos Aznar,  el PP se había dedicado a esperar que la economía se deteriorase lo suficiente para ganar las elecciones y gobernar sin cambiar los destrozos ideológicos de los gobiernos socialistas. 

Los  gobierno socialistas compran la voluntad electoral de los jóvenes con paguitas, descuentos al transporte, bonos culturales. Los jóvenes son corderitos fáciles de engañar, adoctrinados en los colegios e institutos, y con estas dádivas, los jóvenes no miran más allá, ni ven la oscuridad que les espera.

Los lobos muerden el cuello de corderos de VOX ofrecidos en sacrificio por el PP. El PSOE como buen lobo, disfruta cobrando víctimas, y relamiéndose aúlla: ¡Veis cómo tenemos razón, el mismo PP ofrece las víctimas!. El Presidente Mazón renunciando a la batalla cultural, será devorado por los lobos.  Como del PP no se puede esperar la lucha cultural, la sociedad civil, los ciudadanos libres debemos actuar aparte de los políticos.

El sistema educativo público excluye toda idea liberal, se respira socialismo en los contenidos, en la cultura. No solo todo alumno quiere ser funcionario, sino que aceptan el socialismo disfrazado de igualdad, inclusión, ideología de género.    

¿Por qué debemos actuar los ciudadanos libres? Por nuestros hijos, porque España está al borde del abismo y los políticos más votados no solucionan los problemas. Los responsables no son sólo los gobernantes, sino los que con su voto lo provocaron, y los que sin su voto, facilitan que otros si los voten (los socialistas inconscientes) que abarrotan el sistema educativo público.

La batalla cultural no es solo asunto de políticos profesionales del PP que no la hacen, ni de artistas y famosos, que si lo hacen a favor del progresismo, es de cada uno de nosotros. Tenemos que dejar de confiarlo todo a los partidos políticos.

No plantear la batalla cultural, rendirse significa, por ejemplo que aunque un socialista inconsciente, no vote socialista, facilite con su actitud que los puedan votar sus hijos, colaboradores más jóvenes, discípulos, alumnos, que adoctrinados desde jóvenes, añadan el interés de la subvención de transporte gratis, o las dádivas que les da el Gobierno para comprar su voluntad electoral. También mayores, padres o suegros, conocidos, que creen que los socialistas le subirán siempre la pensión con el IPC, y la indiferencia contribuye a que otros si les voten, cooperación pasiva. Cada socialista inconsciente contribuye a que otros si los voten, por eso hay que dar la batalla cultural. 

Cada profesor, médico, empleado público que no comparta la ideología socialista/separatista puede dar la batalla desde su puesto de trabajo, reivindicando su libertad, no sumándose a lo que no esté de acuerdo, no dejarse llevar ni por la masa ni por la comodidad. Gratis no va a ser, y tendrá que soportar presiones de socialistas/separatistas ideologizados, pero el fin de frenar la ruina del país y de nuestros hijos, dignifica el esfuerzo.

Controlar la educación, la cultura y los medios de comunicación, es demasiada ventaja para los socialistas/separatistas, que el PP no contrarresta. Tuvo  que venir Aznar, a despertar a dirigentes del PP contra la amnistía, como tuvo que hacerlo Esperanza Aguirre, en el caso Guardiola en Extremadura. El PP con más afiliados que ningún otro partido, ni usa la calle, ni plantea la batalla cultural ni aprovecha el poder territorial los 13 autonomías, ayuntamientos de muchas grandes, medianas y pequeñas ciudades para parar a un gobierno autoritario y mentiroso, que nos arruina cada día que amanece. La superioridad moral que exhibe el PSOE solo existe por no enfrentarse a él.

Usar la calle no es incendiar contenedores, destrozar comercios, eso lo hacen los comunistas y separatistas. Renunciar a la calle permite que el socialismo la crea suya. Puede ser usada pacíficamente, mostrando pancartas con estos textos: ¿Por qué es mejor el servicio público que el privado?, ¿Quién paga la deuda? ¿Dónde está la igualdad individual si no la hay territorial?, ¿Soy culpable por nacer varón español?, ¿Por qué tenemos el doble de paro que nuestros vecinos?, ¿Sabe Europa que no se respeta la propiedad privada en España?, “Ni amnistía ni derecho de autodeterminación permite la Constitución”. 

La superioridad moral se gana enfrentándose democráticamente, como hace Ayuso en Madrid. Las comunidades con gobierno socialista, solo Castilla la Mancha, y Asturias son irrelevantes en términos de PIB, y las comunidades separatistas no obedecen al PSOE, mandan y chantajean al Gobierno de papel. Si quisieran hacer oposición de verdad el PP, simplemente denunciando en Europa todas las arbitrariedades del Gobierno español (como han hecho parlamentarios húngaros y portugueses) retrasando y obstruyendo todas las arbitrariedades totalitarias aquí, y aplicando sus políticas en la demarcación donde gobiernan, dejarían al Gobierno en su ridícula evidencia. Se disolvería como un azucarillo. 

Si el Presidente Mazón no espabila con la batalla cultural, pronto tendremos una situación parecida a Cataluña, con separatistas gobernándonos y una generación de jóvenes adoctrinados votándoles.

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