Es obligado desobedecer a fariseos y tiranos.
El hecho de que un grupo de obispos vinculados a la Conferencia Episcopal
española (CEE) se haya atrevido a escribir una carta defendiendo la
regularización masiva de cientos de miles de inmigrantes irregulares
significando un descarado apoyo a las intenciones del gobierno Sánchez
hace pensar que algo tendremos que decir los cristianos desobedientes para
advertir del error que supondría a los obedientes seguir las indicaciones de
esta CEE dirigida por fariseos. A pesar de la persecución que ha sufrido y sufre
la Iglesia española por los abusos de menores, cuando nadie ha demostrado
que los casos en la Iglesia sean más significativos que por ejemplo entre
políticos socialistas. El mismo presidente de la CEE ha producido un video que
pueden ver en YouTube.
La persecución socialista a la enseñanza concertada; la maniobra del
gobierno para la eliminación de los capellanes de hospitales de la sanidad
pública impidiendo despedirse cristianamente a los enfermos; la
desacralización del Valle de los Caídos; las concesiones a los hábitos
alimenticios musulmanes en los colegios prohibiendo comer jamón; la
islamización creciente de España donde ya hay más de 2000 mezquitas, la
supresión del símbolo de la cruz de todas los espacios públicos, entre otras
desconsideraciones a la Iglesia católica, no merecen tanta sumisión de la
CEE a un gobierno tirano y traidor, que ha destruido material y
económicamente España para muchas décadas.
Creo que la principal razón de la genuflexión episcopal es económica porque a
través de la financiación del gobierno a las ONG que cooperan acercando,
acogiendo y cuidando de los inmigrantes ilegales, se financia la Iglesia
española. Pero como este motivo no lo van a aceptar, tendremos que recurrir a
la etología, la filosofía del comportamiento y a la Suma Teológica de Santo
Tomás, para argumentar la gravedad del error de la CEE.
Los sacerdotes son humanos y deben pagar por sus ilegalidades y pecados
ante los tribunales respectivos. No es de extrañar que hasta los obispos
dirigentes de la CEE no hayan leído con cuidado a Santo Tomás, pues en
España el 80% de los actuales catedráticos españoles de economía ignoran lo
que es el capitalismo, porque los contenidos que se enseñan están viciados de
estatismo y socialismo. Pregunte a alguno qué es el capitalismo y comprobará
que le da una versión marxista, alejada de la realidad.
En las opiniones como que la sanidad o la educación no pueden ser negocio,
absolutamente generalizada, subyace un socialismo comunista que considera
que el negocio es malo, que es una explotación. La población universitaria
ignora la existencia y la obra de genios cuyas ideas mueven el mundo, como
Adam Smith o Baruch Spinoza. De enseñarse las ideas de estos autores, muy
pocos pensarían como lo hacen. Lo mismo pasa con obispos y sacerdotes,
como en contables y abogados. Solo quien tiene la inquietud de leer por su
cuenta libros ocultados accede a ideas liberales.
La subvención del 80% del coste de la formación universitaria pública a los casi
dos millones de universitarios públicos, cuando la economía no absorbe ni a la
mitad de los titulados ha devaluado el título y significa un derroche de gasto
que nos endeuda para varias generaciones. Los devaluados titulados están tan
mal pagados por tanto impuesto y cotización social. Que no pueden llevar una
vida digna en España o tienen que imitar a los 1.100 titulados que cada día
emigran para llevar una vida digna, como la que llevaron sus padres. Las
horas trabajadas privadas llevan dos décadas estancadas porque la
actividad privada está saqueada fiscalmente. La renta per cápita congelada,
descontada la inflación.
El tándem diabólico Zapatero/Sánchez y la inacción de Rajoy han hundido
España.
Por haber tanto sector público los impuestos y cotizaciones sociales,
además de la corrupción, son elevadísimas. El esfuerzo fiscal español ha
destruido la clase media, cualquier español trabaja más de medio año para
hacienda, y con el resto tiene que mantenerse él y su familia si la tiene. ¿Quién
puede ahorrar, comprar una casa? Esa es la España que dicen que va como un
tiro, cuando hay 3,8 millones de parados, 2,4 millones de perceptores del
mínimo vital, e incontables paguitas, bonos, subvenciones para comprar votos.
Vayamos a la etología. Los mamíferos se guían por el instinto que es un
automatismo conductual que se transmite a la especie animal. Los humanos
tenemos inclinaciones, pero no instintos. Ante una hembra en celo los
humanos no respondemos como un tigre, o un perro, aunque hay algunos
que se inclinan bastante. Los humanos sustituimos la ausencia de instintos
con prohibiciones, tres de ellas esenciales. Para tener la libertad que no tiene
el resto de los mamíferos por el determinismo de los instintos, nos ponemos
límites, prohibiciones, leyes que debemos cumplir.
La sociedad familiar es posible por la primera prohibición que nos
imponemos, la del incesto. La prohibición es fundacional de la unidad familiar.
Los excluidos del acto sexual interfamiliar son incluidos en la familia. Los
orangutanes cuando ven que los nuevos adultos compiten sexualmente en la
manada son expulsados.
Los humanos no competimos sexualmente por la fuerza.
El resto de los mamíferos saben muy bien lo que comer y lo que no. Los
humanos nos imponemos una segunda prohibición, la del canibalismo. Los
excluidos de la prohibición caníbal son incluidos en la sociedad de lo humano,
donde ayudamos a alimentarse a los humanos que no son familia, en la medida
de lo posible teniendo en cuenta criterios de proximidad, apego. El apego de
los padres hacia los hijos se extiende a los padres, a los vecinos, si se puede a
los vecinos de los vecinos. Es una inclinación precristiana, anterior a Cristo. El
amor familiar se va extendiendo y disminuyendo en intensidad, inversamente al
apego a toda la humanidad. Hay una ordinalidad, preferencia de apego, la
primera atención es la familiar, después, y si se puede al resto.
La tercera prohibición que nos imponemos los humanos para vivir en una
aldea, ciudad es respetar los lindes que son prohibiciones de invadir los
límites de la ciudad bajo pena que varía con el tiempo, desde la pena de
muerte, en la fundación de Roma, como cuenta Tito Livio. Los lindes de la
ciudad se trasladan a los de la propia casa. En España hoy ni se respetan los
lindes del país, ni de la propia casa. Las fronteras del país y la propiedad
privada son coladeros permitidos por un gobierno que incumple la ley y la
constitución cada día.
La prohibición de los lindes, los límites de la propiedad permiten la virtud de la
hospitalidad. Los hospitales nacen con las grandes peregrinaciones, pero los
hospitales estaban alejados de las ciudades, para atender a viajeros en
tránsito, temporalmente. Se atendían a viajeros temporalmente, no se acogían
para siempre a cualquiera e indefinidamente. Siempre ha habido restricciones.
No hay hospital posible para cualquiera que quiera venir a nuestra ciudad.
Si se postula la acogida sin restricción a cualquiera que venga,
anteponiéndolo a la hora de recibir servicios públicos a los que pagan
impuestos durante muchos años, a los próximos, se vulnera la ordinalidad de
la hospitalidad. Un pagador de impuestos no puede ser relegado ante un
extranjero que entra irregularmente.
Esto nunca ha ocurrido y si ocurre ahora en España es porque se buscan
intereses ocultos. En nuestro caso diluir la entidad nacional, la patria para
conseguir votos diferidos que permiten a tiranos perpetuarse en el poder y
robar cuanto puedan.
La nación no es bien que la Iglesia tenga que preservar para inmigrantes
irregulares, ni la ciudadanía española. La hospitalidad es anterior al
cristianismo, no puede pasar de transitoria a definitiva, ni puede ser sin
restricciones.
En la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, en su tratamiento sobre la
caridad, distingue entre caridad, amistad y la falsa caridad concupiscente,
que es la que practica el buenismo multicultural socialista para engañar a
votantes y a los obispos que se dejan engañar para ingresar recursos. Dice
Santo Tomás que la caridad es hacer el bien al otro por benevolencia. La
caridad está fundada en comunicación de la bienaventuranza de Dios,
sucede por amistad del hombre con Dios.
Si queremos el bien del otro para utilizarlo para un fin nuestro, no hay caridad
ni benevolencia, ni comunicación con Dios, es un acto de concupiscencia, lo
que hay es utilización, cosificación, el otro se convierte en un objeto que
utilizamos para nuestro interés. ¿Cómo puede ver un obispo a un individuo
amoral como Sánchez, que miente sistemáticamente, que abre las puertas
a cientos de miles de inmigrantes sin saber si son delincuentes,
terroristas, padecen enfermedades contagiosas, poniendo en peligro la
salud y seguridad del resto de españoles? Uno puede fingir ser tonto sin
serlo, pero entonces es peor es un malvado. Si el obispo es tonto malo, si finge
es peor, es un malvado .
Si alguien se pregunta cuál es la motivación de la mentira del gobierno, es
complicado comprender a psicópatas tan enfermos, pero se puede adivinar si
te preguntas en qué se beneficia. La apertura indiscriminada de inmigrantes
irregulares diluye la identidad nacional, baja salarios, empobrece a todos
porque los bajan ingresos, sube el coste de acceso a la vivienda, satura los
servicios públicos, y sobre todo cosecha votos diferidos conforme el
inmigrante consigue el arraigo que le permite votar en elecciones municipales y
cuando se nacionaliza, en las generales.
El comunismo no quiere la prosperidad del ciudadano sino su dependencia del
Estado. Tampoco de la estructura familiar fuerte, porque la familia es una
cobertura mucho mejor que la del Estado. Tampoco de las creencias religiosas,
obedecer a Dios es un peligro. Esto los obispos deberían saberlo, salvo que le
hayan enseñado el marxismo de joven y haya leído poco a liberales. De este
perfil la universidad está repleta. Embriagados en el ranquin de turno no leen
casi nada, y desde luego menos de los “no recomendados”.
Según Santo Tomás, practicamos la caridad por influencia de Dios en nosotros,
y a partir de ahí, la practicamos con nosotros mismos y nuestro prójimo.
Aunque el prójimo pueda estar más cerca de Dios, por estar más cerca
nuestro, está más cerca de nuestra caridad. Hay un orden en el desarrollo de
nuestra caridad, mayor y más intensa hacia los más próximos. Los españoles
debemos estar primero que los inmigrantes irregulares, entre otras cosas
porque hemos pagado muchos impuestos.
En este sentido Santo Tomás coincide con la filosofía del comportamiento, en
un caso a través de la fe y en el otro por la etología y la filosofía del
comportamiento humano. Lo primero nuestra familia, nuestra patria, y no es
razonable negar a los próximos lo que se concede a los Inmigrantes que han
entrado ilegalmente en España. Los fieles católicos, los cristianos estamos no
estamos obligados a autoridades episcopales terrenas que se alejan del
conocimiento científico y de santos como Tomás de Aquino. Muchos dejarán de
ayudar a la Iglesia en su declaración de hacienda. La CEE en su pecado
llevará la penitencia. ¿Pecado?
Si, Tomás de Aquino dijo que la estupidez es pecado.