Franco y el efecto Streisand

Resurrección involuntaria de Franco

Los dos principales países de la UE, Alemania y Francia prohíben la
existencia de partidos políticos separatistas, nadie razonable ni facilita su
autodestrucción. Los partidos comunistas han demostrado históricamente que
no descartan la violencia para eliminar a sus adversarios, y su relación con
los terroristas es frecuente. La experiencia de la banda terrorista Baader
Meinhof en las décadas 60 y 70 del siglo pasado en Alemania, con una
cuarentena de asesinatos, les hizo prohibir a los partidos comunistas. Los
comunistas siempre existen en las sociedades prósperas, y para camuflarse los
comunistas en Alemania se envuelven de verde, y aparecen los ecologistas, o
comunistas sandía.
Los llamados partidos “verdes” son comunistas camuflados, dentro y
fuera de Alemania. En España tenemos todo el mal concentrado, 3×1,
separatismo y comunismo anti-valenciano y anti- español en Compromís,
un partido repleto de militantes profesores que llevan adoctrinando durante
décadas a través de la lengua, sobre todo en las zonas rurales y pequeños
pueblos y ciudades de la comunidad valenciana. Son partidarios de la
integración en un país independiente catalán, y obstruyen todo proyecto
de prosperidad de Valencia, con excusas ecologistas. Ocultan su comunismo
para engañar votantes, se trata de una macedonia de sectas funcionariales.
El bienestar de una persona, familia, un país, una sociedad, se observa por el
bienestar material y moral. El material lo resuelven los grandes países
facilitando que sus residentes se ganen la familia dignamente, accedan a una
supervivencia razonable, una casa, formar una familia, una sanidad eficiente y
una educación que respete la libertad, y en un entorno de seguridad lo más alto
posible. El indicador moral de los gobiernos se observa por sus relaciones
exteriores, e interiormente su comportamiento contra los que atacan la
nación que gobiernan, típicamente terroristas armados que atentan contra
las instituciones del estado, para intentar quebrar la unidad y el orden
constitucional.
Estos núcleos terroristas suelen asociarse si pueden con el narcotráfico, y
si no, extorsionan a empresarios de éxito, a los que asesinan si no acceden a
sus chantajes. Ante la actividad de los núcleos terroristas armados, caben dos
posturas: su combate frontal e intento de exterminio, o la rendición
concediéndoles lo que piden, típicamente ceder el poder en una parte del
territorio. El bienestar material es imposible en presencia de gobiernos
comunistas, como demostró el economista austriaco Ludwig von Mises en
1921.
La socialdemocracia es un intento de resolver esta imposibilidad manteniendo
el cuidado exquisito de la propiedad privada.
Respecto a la evaluación moral del gobierno, debemos recurrir a Adam
Smith quien, en 1759, en su “Teoría de los sentimientos morales” dejó
escrito que la bondad con los criminales es una crueldad con las víctimas.
La moral se define por sus prohibiciones . Ambas fronteras, material y moral, se

quebrantaron en España, cuando el sunami Zapatero llegó al PSOE en 2004.
No es casual, que el 11 de marzo de 2004, el atentado terrorista en Madrid
posibilitó la llegada de Zapatero al poder, contra todo pronóstico. ¿Casualidad o
causalidad? Las casualidades en política no existen, y hay que preguntarse
¿quién se beneficia del atentado?, para buscar a los autores intelectuales.
Las principales diferencias entre el legado de Franco y del tándem
Zapatero/Sánchez, son dos, y derecho tengo para opinar porque cuando
murió Franco, yo estudiaba segundo curso en la universidad. Muchos de los
que hoy critican a Franco, no estaban allí, los pocos que estaban obedecían.
Los que eran obedientes entonces ahora son obedientes a Sánchez. Muchos
forofos del PSOE presumen de “luchar contra el dictador”, pero su lucha fue la
obediencia al poder.
Las repercusiones fiscales son enormes, los impuestos con Franco eran
mínimos, a lo más consumían un mes de sus ingresos. Comparados con el
tándem diabólico que se come seis meses de ingresos de los españoles,
resulta que los padres de los españoles menores de 40 años actuales
podían ahorrar cinco meses de ingresos, que les permitiría comprar
vivienda, mientras que desde que llegó Zapatero, y peor con Sánchez, entre
IRPF, IVA, IBI, e impuestos especiales, cada español trabaja más de medio año
para hacienda. Esto significa que la capacidad de ahorro de los españoles
con Franco era enorme, y por eso, todos los padres de familia podían
comprar vivienda, algunos coches, y los más agraciados segunda
residencia en el campo o la playa. ¿Por qué? Los impuestos mínimos lo
permitían y con el tándem diabólico nadie puede ahorrar.
La explicación es sencilla, desde 1975 hasta hoy, la cantidad de empleados
públicos en España ha aumentado de 0,7 a 3,5 millones, un 500%, mientras
que la población ha aumentado un 30%. La densidad de empleados públicos
ha aumentado 17 veces más que la que había con Franco. Esto significa que
los españoles hoy pagamos 2,8 millones de empleados públicos más, que si
tuviéramos los que teníamos con Franco. Este exceso de gasto de empleados
públicos: 2,8 xx6x € anuales, es decir, 0,168 € billones, que en lugar de estar
en los bolsillos de los españoles se derrocha en gasto político. Esto es
solo una parte, añadan el exceso de televisiones y universidades públicas,
liberados sindicales y sedes, 100.000 millones anuales en subvenciones, la
corrupción, …
La deuda pública actual de España es de 1,7 billones, y solo Sánchez ha
contribuido en 550.000 millones, además de recaudar anualmente más que
nunca, porque teniendo más inflación que nuestros vecinos (por una política
energética antinuclear suicida) no deflacta las tarifas del IRPF. Hoy, cada día se
piden 1,6 millones de bajas laborales, la mayoría en el sector público. ¿Por
qué? Porque sobran y con el resto todo funciona igual de mal.
Cada empleado público excedente causa un daño fiscal doble, no eliminar lo
que sobra, y financiar su coste con más impuestos que se imponen al sector
privado productivo.

Lo que ocurre es que el tándem diabólico Zapatero/Sánchez no se ocupa
del bienestar de los españoles, sino de que les voten. Se dedica a gastar
para comprar votos de empleados públicos, de españoles votantes
forofos del bipartidismo alternante, que nos saquean, quedándose con la
mitad de los ingresos anuales de los españoles para derrochar en un
excedente de 2,8 millones de empleados públicos, respecto a los que
teníamos con Franco, de los cuales casi 1,5 millones se abstienen de ir a
trabajar cada día.

No se necesitan, los hay porque votan, porque sobran más de un millón de
empleados públicos. ¿Cómo se sabe? El gobierno comunista de Sánchez
convoca plazas superfluas de administrativos y profesores, que los rectores y
sindicatos reclaman y emplean enseñando grados habituales y
excepcionales como los dobles grados y grados ideológicos.
El dogma de que lo público es bueno y lo privado es sospechoso, ofreciendo a
un bien no esencial, como lo es la formación universitaria a un precio
descontado en un 80%. El derroche no solo es dentro de una universidad
pública concreta, es que el mapa de titulaciones públicas es un caos
consentido. Una universidad pública pegada a otra replica las titulaciones. Y
más aún, el carácter generalista de unas y tecnológica de otras también ha
desaparecido, todas enseñan de todo porque el dinero llega para ello. Por el
humo se sabe donde ha habido fuego. Cada día emigran 1.100 titulados
universitarios porque no hay empleos que permitan una vida digna.
Los gobiernos comunistas separatistas de Zapatero/Sánchez que han tomado
todas las instituciones aprovechan para contentar a los empleados públicos y
se acuerden de votarles. Así, por ejemplo, desde que llegó Zapatero, las
oposiciones presenciales se han sustituido por evaluaciones telemáticas
basadas en cantidades producidas cuyas autorías reales en casos de artículos
de varios autores no se pueden garantizar. El resultado es que los catedráticos
se han multiplicado por cuatro. Los rectores presumen en el ranquin
adecuado, el profesorado se promociona, produciendo “ciencia fungible”
y reciben premios de hojalata para halagar la vanidad. Las universidades
viven un mundo feliz ajeno a la creciente miseria privada donde la pobreza
crece y la clase media desaparece.
Para ver un ejemplo, la universidad Complutense de Madrid, la mayor pública
de España se queja de infrafinanciación, pero fíjense que con 61.000
estudiantes contrata 11.700 empleados públicos, uno por cada 5,2 estudiantes.
¿Quién paga este derroche? Usted con sus impuestos. En la enseñanza
secundaria el derroche es parecido, hay un profesor por cada 12 alumnos,
cuando en tiempos de Franco siempre hemos sido 40 alumnos por clase. El
derroche de personal es inmenso, sobra la mitad de ellos y los
administrativos correspondientes. Hay 15.000 liberados sindicales en
España, que no trabajan y cobran de nuestros impuestos.
El dogma marxista de la “igualdad de oportunidades” se ha transformado
en “igualdad de oportunidades para emigrar”. El exceso de titulados ha

devaluado el valor del título. Los ingresos no alcanzan a los titulados para
independizarse, y no digamos encontrar vivienda y formar una familia, eso es
un lujo al alcance de privilegiados, gracias a la ayuda familiar naturalmente.
Los malvados no son tontos y engañan a los que se dejan engañar. Los
fondos Next Generation UE supuestamente destinados a recuperar pymes
obligadas a cerrar en pandemia, se han desviado y las han dejado
desaparecer. En lugar de destinarlos a recuperar pymes y autónomos, se han
desviado a empresas y universidades públicas. Adif, Correos, universidades
públicas regadas de dinero que emplean excedentes superfluos y cientos de
miles de pequeños negocios han desaparecido. ¿Cuántos pequeños
negocios que estaban abiertos en sus barrios han desaparecido? Incluso
hoy, cada día hay 125 concursos de acreedores diarios se producen este año.
El tándem Zapatero/Sánchez ha tomado todas las instituciones públicas
del Estado, colocando en su cúpula socialistas que alteran los datos
oficiales para engañar internamente a los ingenuos votantes y externamente
en Bruselas, a los que no engañan, pero se dejan engañar, porque claro allí
doña Úrsula disculpa al obediente Sánchez en Bruselas de los engaños en las
cuentas. Eurostat publica datos de paro por ejemplo y le pone un asterisco a
los datos de España advirtiendo de sospechoso.
Los gobiernos serios no engañan con los datos oficiales, pero España es
diferente, y hasta los ministros de economía como Nadia Calviño escribe y
reconoce en un libro que ha contribuido a alterar los datos sobre el
comportamiento de la economía. El gobierno Sánchez cambia dirigentes del
INE, CIS, RTVE falsean datos de parados, sondeos y encuestas, y lo que haga
falta. La desinformación al servicio de los intereses del gobierno es general.
Los medios públicos y subvencionados privados camuflan el relato
“macroeconómico” mientras la renta per cápita española está estancada desde
que llegó el sunami Zapatero.
Los engaños no son desinteresados porque para comprar votos hay que
recaudar, y ahí está hacienda y sus huestes para saquearnos. Desde que llegó
Zapatero, los españoles ya no pueden comprar vivienda, muchos ni alquilarla,
otros alquilan una habitación. Dos generaciones después de la baby boom que
nació con Franco, ni pueden comprar casa, ni coche, ni nada porque los
ingresos no crecen como el coste de la vida. Entre IBI, IVA, IRPF (sin deflactar
la inflación) y toda clase de impuestos ecológicos, especiales y a grandes
empresas y bancos (que se repercuten a los clientes) en España no hay quien
ahorre porque todos los españoles trabajamos más de medio año para pagar a
hacienda. Si con los ingresos del resto del año hay que vivir y la familia que de
ti dependa, ¿quién puede ahorrar, ¿quién puede comprar nada?, ¿por qué
los jóvenes no se casan y no nacen niños? ¿Este es el progreso que ha
traído el tándem Zapatero/Sánchez?
No acaban las cosas aquí, porque aparte de apaleados tenemos que estar
contentos, y darle las gracias al verdugo. Nos cambian los datos oficiales
alterándolos a conveniencia. Cambian el concepto de parado porel de fijo
discontinuo camuflando 800.000 españoles que cobran subvención y no

trabajan, queriéndolo hacer, pero no constan como desempleados. Además,
tenemos 2,4 millones de españoles que no trabajan y cobran subvención.
Muchos rechazan empleos, pero siguen cobrando. La alteración de los datos
publica IPC muy inferior al real que cada día los españoles notamos al comprar
en mercados y supermercados. Todo está carísimo y sin parar.
El mal no para porque el tándem diabólico no descansa. Desde que gobierna
Sánchez, las condiciones de arraigo para conceder la nacionalidad española se
han relajado, desde que gobierna Sánchez se ha concedido la
nacionalidad española a 1,25 millones de extranjeros (el doble de los que
adquirieron la nacionalidad española con Rajoy), entre ellos los de nacionalidad
marroquí, los que más, unos 300.000.
Todos estos nacionalizados votarán en las próximas elecciones generales.
Todas las menas regularizadas, al pasar a regularizados mayores de edad
pueden votar en las municipales. ¿A quién cree usted que votan todos estos
regularizados y “españolizados”? Miles de millones se gastan en subvencionar
ONG para traer inmigrantes irregulares. Los votos se compran de muchas
formas, con nuestros impuestos, aunque llevemos tres años sin aprobar
los presupuestos. Se gasta en lo que le da la gana al gobierno, que lleva toda
la legislatura a base de decretos ley. Los gobiernos Sánchez gastan 100.000
millones anuales en subvenciones, la mitad clientelar y corruptible porque lo
gastan instituciones no fiscalizadas por hacienda, no lo gastan instituciones
del estado sino ONG, agrupaciones extranjeras incluso, de cooperación
internacional, que nadie fiscaliza, ni hacienda, ni el tribunal de cuentas al
servicio de gobiernos, ni nadie, auténticos focos de corrupción.

Las instituciones ocupadas por el gobierno, mediante el INE alteran los datos
del IPC cambiando productos que componen el índice, pero suben las
pensiones a los engañados pensionistas y empleados públicos (más de 13
millones de personas) de acuerdo con los datos oficiales que están muy
por debajo de los reales. Además, tienen la cara de decirnos, vean lo que
hacemos, tenemos en cuenta a los españoles y no como Rajoy, que subía las
pensiones y sueldos públicos la miseria del 0,5%, ellos lo suben más falseando
datos, y al comprar en el supermercado el carro de la compra cuesta un 30%
más que hace 3 años. Lo que les decía, apaleados y engañados, y
acariciando el palo del verdugo, para votarles.
Con las manipulaciones de datos del INE, y la no deflactación de las
tarifas del IRPF por el efecto inflación, cada mes hacienda recauda más.
Nunca hay bastante, el presidente tiene 500 asesores para él solito, ideando
planes para saquear y engañar. El resto del gobierno gasta otros 500 asesores.
¿Quién paga esta fiesta? Nuestros impuestos. Por eso los españoles
menores de 40 años no pueden comprar ni una escoba, los impuestos impiden
ahorrar al 90% de la población española. Los que se independizan viven
hacinados, comen cada vez peor, pasan frio en invierno, calor en verano, y
malviven con paguitas y subsidios, camino de una Cuba europea que es a
donde vamos.

Las horas privadas trabajadas no han aumentado desde que llegó Zapatero, el
poder adquisitivo y la renta per cápita tampoco (descontada la inflación) está
estancada. La propaganda pública y privada subvencionada aprovecha
cualquier tema, noticia para justificar la dictadura fiscal. Cómicos, actores,
intelectuales izquierdistas subvencionados se manifiestan a favor del tándem
diabólico para “defender la democracia de la amenaza de la extrema
derecha fascista nostálgica de Franco”. Todos viven del sueldo de una
ONG, del periódico X, de la tertulia de la televisión Y, o de la subvención para
hacer la película Z, que seguramente tratará sobre una historia tergiversada
para atacar a Franco, o para hacer apología del feminismo, publicitar el aborto,
o caricaturizar el macho patriarcal español asesino. Unos perciben sueldos,
los que ya tienen sueldo público le halagan la vanidad regalándole
premios de hojalata, los colaboradores cobran y todos los españoles
pagamos impuestos.
Las horas privadas trabajadas no han aumentado desde que llegó Zapatero,
llegan millones de inmigrantes, pero los jóvenes españoles cada vez trabajan
menos, todos van a la universidad, aunque el título universitario no se reconoce
por exceso de titulados. Las políticas globalistas y ecologistas facilitan la
importación de casi todo de las dictaduras China, Marruecos, y Venezuela,
lugares donde Zapatero trabaja de lobista, nos inundan de productos las dos
primeras, y la tercera financia y soborna políticos cuya ideología ataca la
actividad privada. La consecuencia es la destrucción del aparato productivo
industrial, manufacturero, y no digamos el sector primario, que el globalismo
ecologista se encarga de desmantelar. España es una zona de servicios,
llena de gente mayor, de funcionarios, donde los jóvenes quieren trabajos
señoritos con salarios que no permiten vivir dignamente, que emigran,
mientras recibimos inmigrantes que hacen los trabajos que los españoles
rechazan.
¿Y de la moral que tenemos? El tándem diabólico ha secularizado todo el
sistema educativo, ha eliminado las tradiciones occidentales y cristianas.
Una vez despojados de la propiedad, eliminada la autonomía económica por el
saqueo fiscal, nos despoja de la trascendencia y las tradiciones cristianas.
Hasta la tauromaquia es atacada. El tándem nos ha impuesto una moral
vaginal, el aborto libre y gratuito, 103.000 al año reconocidos, pagados con
nuestros impuestos, tenemos que pagar los asesinatos de otros perpetrados
contra embriones indefensos inocentes. ¿Esto no es genocidio?
Las adolescentes no pueden consumir una cerveza, pero si pueden
abortar, sin permiso paterno, que deben ser unos machistas. Los sexos ya
no son dos, como dice la biología, he perdido la cuenta. Se gastan recursos en
feminismos, ideologías de género, promocionar el día del orgullo, un
exhibicionismo público aberrante donde lo único que falta es la fornicación
pública a la luz del día donde los niños ven en vivo lo que las pantallas digitales
les enseñan. Los servicios sanitarios están saturados, pero para abortar no
faltan “planes de choque”, e intentan “señalar” a los médicos que se niegan a
practicar el aborto por motivos de conciencia. La moral del tándem
Zapatero/Sánchez regula lo que tenemos que recordar, pensar, o sentir. El
colmo de los autoritarismos son las leyes de memoria histórica, “democrática”,

odio, que son excusas para castigar al disidente vivo, y desenterrar a los
muertos. Para enfrentar a los españoles, resucitan bandos que la
transición había enterrado, hasta que llegó el diablo encarnado en Zapatero.
La moral progresista del gobierno Sánchez se ve reflejada en la política
exterior y el tratamiento del terrorismo. Los socios preferentes de los
gobiernos del tándem son las dictaduras de China, Venezuela, Marruecos. En
la OTAN, en la que permanecimos por obra del socialdemócrata Felipe
González, hicimos un referéndum en 1986 para permanecer, donde
pertenecíamos desde 1982. Estamos en la OTAN a regañadientes del PSOE
desde que llegó Zapatero, somos los últimos de la fila en gasto defensivo,
mientras Marruecos, nuestra más clara amenaza, no para de aumentarlos y es
aliado preferente de EE. UU. e Israel. La invasión marroquí puede suceder
“a la troyana”.
La nacionalidad española de extranjeros se regala, desde que llegó
Sánchez ha sido adquirida por 1,23 millones de extranjeros, los que más, unos
300.000 marroquíes. Una vez españoles, hasta se pueden alistar en el ejército
profesional español y Marruecos puede “invadirnos” desde dentro. Se abren las
puertas a la inmigración ilegal por varias razones que convienen al socialismo.
La primera es que los legalizan y votan en municipales, luego les dan la
nacionalidad con poco arraigo, y rápidamente son españoles.
¿Por qué? Porque es un caladero de votos agradecidos a los que les han
permitido entrar. Bajan salarios de todos, son los “nuevos esclavos” porque
los españoles que somos una especie en extinción, con dos décadas de
nacimientos decrecientes. Pueden leer “Los últimos españoles. El suicidio
demográfico de una razón”, de A. Macarrón y M. Platón, donde se explica el
fenómeno. Además de que decrecemos, cada vez trabajamos menos, todos
van a la universidad pública, convertida en un gran instituto, cuyo nivel de
exigencia desciende sin pausa. ¿Por qué?
Por otra perversión, las universidades públicas se financian en función del
número de egresados. Para ingresar más, se regala la entrada y se facilita
la salida. La llamada selectividad es un eufemismo, entran todos, los padres
engañados envían a sus hijos a una educación subvencionada al 80% que no
emplea porque la actividad privada no aumenta desde que llegó Zapatero.
Entre los que se hacen funcionarios y los 400.000 españoles que emigran, la
actividad privada en España y el PIB privado llevan dos décadas estancados.
Enemigos a España no le faltan, y los peores están dentro, los separatismos
catalán y vasco, aliados del presidente Sánchez. Los catalanes dieron un golpe
de estado y el gobierno Sánchez ha dado otro golpe de estado legal, indultando
a los golpistas catalanes. Antes, Zapatero entregó las instituciones a los
terroristas vascos, previa expulsión de 200.000 familias que tuvieron que
huir de las Vascongadas, para que no los asesinaran. Es fácil ganar
elecciones en Vascongadas si expulsas a los que no te van a votar. La
inmoralidad de Zapatero es tal que los etarras de Bildu que ahora apoyan a
Sánchez en el Congreso asesinaron a socialistas del PSOE, como a Ernest
Lluch, exministro de Sanidad y Consumo con Felipe González, quien da un

mitin en la plaza de la Constitución en San Sebastián en 1999, y le dice al
auditorio que gritaba contra él: Prefiero que gritéis contra mí los que antes
matabais, gritad con todas vuestras fuerzas. Un año más tarde fue
asesinado por ETA.
A pesar de los asesinatos de socialistas por ETA, las relaciones de Zapatero
con el terrorismo son turbias, pero siempre acaban beneficiándose él y los
terroristas. Accedió al poder en abril de 2004, y entregó las instituciones
vascas a los separatistas vascos, aprovechándose de los atentados
terroristas de Atocha de tres días antes. Inexplicablemente las elecciones no
se cancelaron, y contra pronóstico Zapatero ganó las elecciones. Después de
dejar la presidencia, se ha dedicado a la tarea de lobista de dictaduras como
Venezuela, Marruecos o China.
Cambiar de gobierno para poner otro que no cambia nada porque no se ocupa
de restituir los valores morales cristianos occidentales, como ocurrió con Rajoy,
emparedado entre el tándem diabólico no sirve para arreglar nada. La España
actual, como la de 1934, no está para tibios, y aunque dicen que los militares
españoles son buenos, los mejores no parce que manden. A Franco lo
estigmatiza el tándem diabólico y sus empesebrados, pero el daño causado por
Zapatero y Sánchez, solo un Franco podría arreglarlo.
El efecto Streisand es un fenómeno en el que un intento propagandístico de
censura o encubrimiento de cierta información fracasa o es contraproducente
ya que ésta acaba siendo ampliamente divulgada o reconocida, de modo que
recibe mayor visibilidad de la que hubiera tenido si no se la hubiera pretendido
acallar.
La propaganda comunista del tándem diabólico con los actos de la
celebración del 50 aniversario de la muerte de Franco, la exhumación de
los restos del Valle de los Caídos, y la permanente denostación de su figura,
está produciendo un efecto Streisand sobre los jóvenes, que se preguntan
sobre lo que hizo Franco, de quién tan mal hablan los voceros del gobierno,
pero que logró que sus padres y abuelos vivieran mucho mejor que la vida
que a ellos le espera.

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