El rol de los obispos españoles en la batalla política

La Conferencia Episcopal al servicio del bipartidismo.

La Iglesia ha sido una institución indiferente a la forma de gobierno y tal vez por
eso ha durado tanto, suele adaptarse como el guante a la mano, lo que no es
elogioso en caso de tiranías. Pero ni hay garantía de que dure eternamente, ni
siempre está igual. El socialismo de Sánchez piensa que todos tenemos un
precio y sabe cómo comprar voluntades, con dinero ajeno, saqueado con los
impuestos.
No es igual adaptarse a un gobierno tirano anticlerical antipatriota, que
una monarquía católica, ni lo es en un país próspero que, en uno arruinado,
ni tampoco en un país donde cada año se abren las puertas a 850.000
inmigrantes (legales e ilegales) y emigran 350.000 titulados españoles que
no pueden llevar una vida digna, ni independizarse, ni pagar vivienda. El
saldo neto aproximado es de +500.000, entre legales e ilegales, incluyendo
miles de falsos menas.
Doctores tiene la Iglesia para saber si lo hacen bien o no tanto. Lo que
pretendo es entender y desvelar el papel de la Conferencia Episcopal
Española CEE en la batalla política crucial que va a culminar en las
próximas elecciones que son demasiado importantes, pues si continuara
Sánchez, desaparecerían demasiadas libertades. Los problemas que más
de cerca afectan a los españoles son inmigración descontrolada, precariedad
laboral, vivienda y seguridad ciudadana.
España es un país culturalmente católico, y aunque tantos católicos distintos
como personas, hay muchos católicos mayores, que bien sea por miedo a la
muerte o que por dudas decide obedecer a la jerarquía eclesiástica. A quién
las pasa mal todos los meses para pagar facturas no tiene tiempo de leer nada
y solo escucha alguna televisión generalista que engaña sistemáticamente. El
trabajo de obispo es difícil, pero en las tareas difíciles es donde se distingue
a los excelentes de los mediocres, los cobardes y los valientes, los lobos y
los borregos.
Un grupo grande de católicos esencialmente obedientes que viven bien, con
buen sueldo o pensión, se dejan arrastrar por lo que dicen los obispos, pero
hay dos cosas que aquellos no deben olvidar. La primera es que los obispos
no son ángeles, son humanos, tienen sus ambiciones de poder,
vanidades y debilidades. La segunda es que los católicos deben recordar
quién incendió iglesias y asesinó clérigos y monjas en la guerra civil
española. Una cosa es mantener la posición episcopal y otra ser tonto útil de
gobiernos, por motivos nada evangélicos ni cristianos.
¿A quién está apoyando la CEE en la contienda de la inmigración? La semana
pasada en El País se publicó que el papa León XIV advirtió a los obispos
españoles del peligro de la extrema derecha, en la visita que la CEE hizo al
Papa el noviembre pasado. Fueron 7, incluidos los monseñores Argüello
(presidente), Cobo (vicepresidente), García Magán (secretario general) y E.
Benavent, arzobispo de Valencia y miembro de la comisión ejecutiva.

Dos de estos siete contaron a El País algo de la reunión, y este periódico
publicó esa sorprendente noticia, ya que el Papa sabe que en toda la UE los
partidos patrióticos están creciendo como la espuma y muchos católicos les
votan.
No sabemos quiénes fueron los contactos, pero lo normal es que fueran el
presidente y vicepresidente, por lo delicado del tema.
Es falso que el Papa mencionara a la extrema derecha, y además debieron
hablar en castellano, con lo que no hay problema de traducción. El Papa
advirtió del peligro de los extremismos. O es que el mismo PSOE actual no
es extremista, o sus socios de gobierno Bildu, Sumar o el mismo Junts es
extremista separatista. Para el País los extremistas peligrosos solo son Vox
pero para el Papa no lo creo, y seguro que no citó a Vox. El reciente asesinato
y linchamiento a patadas en Lyon del católico Quentin Deranque, a manos de
extremistas izquierdistas afines al partido de Melenchon muestra de donde
viene el peligro.
Siguiendo con la campaña del periódico El País, utilizando a los obispos a
favor del bipartidismo, el sábado 28 de febrero publicó el articulo “Los diez
obispos que plantan cara a Vox por su xenofobia”. En este articulo editorial
aparecen las fotos de los 10 obispos y se mencionan citas avalando la tesis. El
texto empieza diciendo que S. Abascal se ha topado con una muralla
demasiado ancha y sólida: la Iglesia católica. Identificar a la Iglesia católica
con 10 obispos cuando hay más de 120 obispos parece exagerado. La
selección incluye comunistas y sobre todo separatistas. Son Argüello
(Valladolid), Cobo (Madrid), Benavent (Valencia), Roselló (Pamplona), Prieto
(Compostela), García Magán (Toledo), Prado (San Sebastián), Planellas
(Tarragona), Taltavull (Menorca), J.E. Vives (Urguell).
Por proximidad nos detendremos en Enrique Benavent, que se singulariza por
mezclar el valenciano (o catalán) en sus homilías y actividades litúrgicas,
supongo que lo hace para acercar el evangelio al pueblo, pero otros pensamos
que se acerca más conectando el evangelio con la realidad, y que es más
un guiño al separatismo y al izquierdismo del PSPV y Compromís. En el
artículo se citan intervenciones de los destacados para justificar la tesis del
artículo. Sobre Benavent, se cita su declaración del pasado septiembre que es
“inmoral criminalizar” a una persona por el hecho de pertenecer a un
colectivo. Típica declaración farisea de insinuar, de tirar y esconder la mano,
pero donde se entiende claramente la intención y su utilización por los medios.
Bueno, en esto tendríamos que hablar de cuantificadores. Si el colectivo es de
inmigrantes irregulares que no sabemos quiénes son, qué identidad tienen, qué
edad e intenciones tienen. Ha habido casos de prácticas terroristas, asesinatos
(de capellán incluido), violaciones de niñas e infinidad de robos y hurtos. Si se
afirmase que todos los inmigrantes son criminales, monseñor Benavent tendría
razón, pero si se dice que la inmigración irregular aumenta la criminalidad
eso es un hecho demostrable con los datos de los delincuentes.

Los últimos datos del INE del año 2024, en la Comunidad Valenciana hubo
26.785 personas condenadas de nacionalidad española y 12.816 extranjeras,
es decir los delincuentes extranjeros son el 32,36% mientras que la población
extranjera apenas llega al 20% de la población. Esto demuestra que la
delincuencia extranjera es bastante superior a la de los nacionales. En delitos
graves la proporción es mayor. Las nacionalidades extranjeras con mayor
delincuencia son Marruecos y Argelia, que reunidas suman el 70% de la
delincuencia extranjera en la Comunidad Valenciana.
El mero sentido común explica parte del problema. Si dejas entrar y repartes a
miles de jóvenes de culturas donde la mujer es un ser inferior, en época de
exuberancia física y sexual, donde las mujeres van tapadas, y los sueltas en
España donde las mujeres muestran más que tapan, pues estos inmigrantes se
sienten provocados, violan cuando pueden. Si en Marruecos sueltan a decenas
de miles de encarcelados y los envían a España, pues tienen miles de
delincuentes sueltos en las calles.
No hacen falta que sean todos, con que sea el 5% el riesgo es brutal. Los
servicios públicos sanitarios se saturan, el problema de vivienda se agrava, los
salarios menos cualificados bajan. El cuento de que los inmigrantes financiaran
las pensiones es absurdo, cada mena cuesta de nuestros impuestos seis mil
euros mensuales, de los que las ONG se llevan una buena parte y por eso
apoyan las intenciones del gobierno.
Los españoles católicos mayores de 60 con achaques físicos y miedo a la
muerte son los que sostienen al PP, los no católicos al PSOE. Los primeros con
sus dudas y miedos tienden a obedecer a la jerarquía eclesiástica, aunque no
entiendan algunas cosas que hacen. Este perfil de votantes son los que todavía
no votan a Vox y los que los obispos de la CEE tratan de evitar que voten a
Vox.
Así que es muy fácil decir estas cosas en un auditorio ovejuno, y no tiene
razón. En el artículo de El País, cita que el arzobispo de Valencia exigió que se
denunciasen “actividades y comportamientos, que, a veces desde lugares
y poderes públicos, se fomentan”, haciendo alusión a partidos como Vox. Si
Benavent fue elegido por Argüello y Cobo para ir a ver al Papa, es porque es
de su cuerda, y ya sabemos del pie que cojean esta pareja de obispos.
La maniobra episcopal proyectada por El País no es inocente. ¿A quién
beneficia y a quién perjudica? Perjudica claramente a Vox, pero beneficia
tanto al PSOE como al PP. ¿Lo hace solo para recibir más recursos de las
ONG vinculadas a la CEE? Da igual si la CEE juegan el rol de tontos útiles o
malvados fariseos, lo que hacen va contra las próximas generaciones de
españoles, la continuidad de la unidad nacional, contra la familia tradicional y
los valores cristianos occidentales.
El cristianismo de la CEE es dudoso, su fariseísmo sospechoso y la cruz
que portan en su indumentaria parece mero camuflaje. Suponiendo que
tienen fe, deberían estudiarse la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, la

ordinalidad de la caridad, la preferencia debida a los nacionales, que además
son los que pagan impuestos.
Es difícil de entender el activismo de la CEE con las regularizaciones masivas
de inmigrantes ilegales y el silencio sepulcral e indiferencia ante los 103.000
abortos anuales gratuitos (financiados con los impuestos también de los
contrarios al aborto) que se practicaron en España en 2025. Cuesta creer la
caridad ante los desconocidos extranjeros y el consentimiento del asesinato de
cien mil inocentes a los que no se deja nacer. ¿Qué cristianismo practican
señores obispos de la CEE? El de santo Tomás de Aquino, desde luego, no.
Vox es el único partido que lo critica porque el PP se distrae sin
pronunciarse. Lo que es inmoral es el silencio de la CEE en el asunto del
aborto, en el de la eliminación de capellanes en los hospitales públicos, en
la desacralización del Valle de los Caídos, en la propagación y
adoctrinamiento de ideologías anti-familiares en la educación pública, la
eliminación del símbolo de la cruz en espacios públicos.
¿Tanto dinero se obtiene de las ONG que acercan a inmigrantes para
tanta genuflexión a los intereses del bipartidismo PP-PSOE, señores
obispos? Si los seis millones de declarantes que deben votar a Vox decidieran
no apoyar a la Iglesia en su declaración de hacienda, mientras la CEE tenga
esta dirección, tendrían su merecido. Los peligros que advirtió León XIV se
manifestarán probablemente después de la noche electoral de las próximas
elecciones generales, cuando el frente fariseo vea que no podrá mantener el
poder y sacarán a sus fieras a la calle para “evitar que gobierne la extrema
derecha”. Para el frente fariseo que apoya al gobierno la democracia solo
es legítima cuando gobiernan ellos.

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