El censo electoral se altera con la inmigración.
Cada empleado público es una carga fiscal para todos los demás, cada autónomo o empresario, o trabajador privado es contribuyente neto. El dinero público no existe, todo el dinero procede del bolsillo contribuyente. Lo público no es gratis, sino que lo pagan otros, los que viven gratis son parásitos sociales, la justicia social es una falacia. Cuando la actividad privada está por debajo de un umbral crece la pobreza porque el carro lo mueven pocos y arrastran a demasiados cómodamente asentados arriba del carro.
En España hace tiempo que se pasó el umbral y sobran un millón de empleados públicos y otro millón de inmigrantes irregulares, como verá el lector al acabar de leer este texto. Los empleados públicos que sobran se evidencian con el millón de bajas laborales diarias. Son amortizables sin traumas conforme se jubilan. Todos los medios poblacionales tienen una capacidad límite, llamada capacidad del medio. Si se sobrepasa los servicios se deterioran y los conflictos aumentan porque la población compite por los recursos disponibles.
La propaganda sirve para influir en la forma de pensar de la gente, para manipularla y adoctrinarla. Repitiendo mentiras muchas veces son aceptadas como verdades por personas con espíritu crítico bajo. Los contenidos educativos y la actitud del profesorado influyen en la forma de ser de las personas.
Por ejemplo, en España toda la formación educativa pública es estatista, justificativa del estado desde hace décadas, por eso hay tanto obediente y tan poco emprendedor. Si no se elimina lo que sobra no cabe el estado de bienestar. Cada subida de impuestos impide ahorrar al ciudadano y genera pobreza, cada inmigrante o empleado público excedente también. Al gobernante tirano le importa poco la deuda pública y la pobreza solo que le voten como sea.
Una cosa es lo que se piensa y otra lo que se hace, por eso el delito de odio es una anomalía autoritaria. Una cosa es lo que se hace y otra lo que se puede hacer. Si hay 27 millones de viviendas en España y la ocupación media es inferior a 1,3, no puede haber vivienda asequible para 50 millones sobre todo en grandes ciudades.
Eliminar lo que sobra es la clave que el socialismo no aplica porque basa su existencia en el aumento permanente del gasto público. Hay que expulsar a todo inmigrante delincuente y amortizar un millón de empleados públicos, y si no se hace habrá conflicto civil. Cada cooperante es culpable de traición nacional.
Si los impuestos y cotizaciones sociales son demasiado altos, hay pobreza, las personas no pueden ahorrar y no pueden pagar vivienda que se encarece por tensión de demanda excesiva. Si permites la ocupación ilegal de viviendas, los propietarios no la ofrecerán por inseguridad jurídica. Si los administradores públicos roban, no hay recursos para mantener los servicios públicos y se deterioran.
Una cosa es lo que se debe hacer y otra la que se hace. Se supone que el gobierno de un país trabaja por la prosperidad de sus habitantes, cosa que sucede raramente porque los gobernantes lo que quieren es durar en el cargo, cosa que se consigue más fácilmente consiguiendo que te voten, aunque los votantes sean cada vez más pobres.
¿Por qué la gente quiere durar en los cargos? Hay vocaciones duras como la del misionero, pero los gobernantes según gente sabia tienen más vocación de servirse que de servir a los administrados. Puede haber excepciones, pero son difíciles de comprobar.
La capacidad de los medios de comunicación mayoritarios, de las instituciones educativas públicas para comprar voluntades influyendo en los electores es inmensa como programaron Gramsci y Goebbels, y no iba a ser España una excepción. Rectores, grandes sindicatos, periodistas y titiriteros subvencionados venden las mentiras de gobierno adecuadamente.
Los gobiernos Sánchez, y sus 700 empleados para fabricar todo tipo de eslóganes que los portavoces, televisiones públicas y privadas subvencionadas repiten mil veces falsedades con apariencia de verdad: parados disfrazados de fijos discontinuos, afiliados que se confunden con filiaciones repetidas con varios empleos de un mismo declarante, retorcimiento del crecimiento del PIB con el del gasto público, disminución de la deuda relativa al dividir por el PIB mientras la absoluta mera deuda no para de crecer, etc.
Demasiados datos públicos son tergiversados para engañar, pero la renta per cápita está estancada dos décadas y el poder adquisitivo de los españoles de a pie se comprueba en los hogares. La propaganda es eficaz para engañar a ignorantes e ideologizados todo el tiempo, a los subvencionados mientras pueden hacerlo, pero al resto de informados no ideologizados la propaganda no sirve.
Las falacias de defensa de los pobres cuando la corrupción es persistente y diaria por todas partes tienen un límite. Alterar el censo con nacionalizados exprés ya sean inmigrantes regularizados y nietos por la ley de memoria democrática también tienen su límite. La cruda realidad de la imposibilidad para muchos del acceso a la vivienda y la comprobación para casi todos que cada día se vive peor, llevarán a Sánchez fuera de la Moncloa, aunque debería haber ocurrido por llevar toda la legislatura incumpliendo la Constitución, gastando y derrochando sin tener aprobados presupuestos.
El derroche de gasto público en empleados públicos excedentes (más de un millón que cada día no van a trabajar por bajas laborales y todo funciona igual)
hace que los españoles no puedan ahorrar por las elevadas cotizaciones sociales e impuestos. Cada español productivo trabaja más de medio año para hacienda y con el resto tiene que vivir él(ella) y su familia. Más de la mitad no llega a fin de mes y nadie puede ahorrar. La clase media se reduce a empleados públicos y algunos empleados privados de grandes empresas o la tercera parte de los autónomos (unos 700.000). El salario promedio español está en 24.000 euros brutos, el salario modal, el más frecuente, es de 16.000 euros anuales. Desde que gobierna Sánchez el salario neto medio ha bajado un 3,4%. El 60% de los españoles vive bastante peor que cuando llegó Sánchez, por alta inflación, altos impuestos y cotizaciones sociales.
Los límites están sobrepasados, después vendrá la violencia cuando los votos no alcancen, pero la dictadura de terciopelo del gobierno se derrumbará o habrá otro enfrentamiento civil, que no hay que descartar. La corrupción generalizada, las mentiras sobre los datos de empleo, deuda, no afectan ni a los ignorantes ni a los ideologizados que viven de subvenciones. En los países donde los representantes políticos elegidos tienen en cuenta la voluntad de los electores, es decir, las listas electorales no son cerradas y bloqueadas, cuando el partido gobernante no tiene respaldo de los electores, los partidos cambian al líder.
Eso no ocurre en España, donde abundan los presidentes de gobierno que aguantan sin dimitir porque los militantes ni tienen capacidad intelectual, profesional y moral para decir lo que piensan. Un psicópata gobernante no piensa ni en el interés del país, ni del partido que puede liderar, solo piensa en él.
Incluso cuando no ganara las elecciones ni pudiese aliarse con los enemigos de España, separatistas, comunistas y terroristas camuflados, Sánchez sacará a las legiones de subsidiados y grandes sindicatos, valga la redundancia, para “salvar la democracia” y que no gobiernen los peligrosos de la “extrema derecha” que son unos fascistas, racistas y odiadores.
Los partidos políticos son organizaciones de colocación de cargos y cuando el líder hace perder muchos empleos les piden cuentas. Lo que más importa es eso y Sánchez ha preferido poner como candidatos en las elecciones autonómicas a exministros no porque pensaran que eran los mejores candidatos sino para controlar mejor el partido con obedientes. Cuanto más tarde Sánchez en convocar elecciones el deterioro del poder territorial va a aumentar con el tiempo. Las cuentas se las pedirán más tarde los que hayan perdido el cargo porque fuera del empleo público la buena vida es muy dura. El réquiem por el batacazo del PSOE será muy sentido.
Pasemos de la propaganda a la física, suponiendo que los datos del INE son ciertos. Desde que llegó Sánchez al gobierno en 2018 la población española ha aumentado en tres millones de personas. Han nacido 2,17 millones de personas y han fallecido 2,97 millones de personas, es decir el crecimiento vegetativo es negativo de 800.000 personas. Según el INE han salido de España 750.000 ciudadanos con nacionalidad española entre 2018 y 2025. Suponiendo que en 2026 han emigrado más o menos los mismos, tendríamos hoy a mitad del 2026 unos 820.000 españoles emigrados aproximadamente.
¿Cuántos inmigrantes han llegado con Sánchez? Si el saldo neto poblacional es de 3 millones y han fallecido 0,8 millones de personas más que nacidos, y emigrado 0,82 millones de españoles, las cuentas están claras, -1,62+x=3, resulta que x=4,62 millones de personas. Desde 2018 hasta hoy habrán entrado en España 4,62 millones de personas inmigrantes (regulares e irregulares). Las personas que quieren trabajar en España y no pueden, antes se llamaban parados, no son los 2,4 millones que dice el gobierno, porque está la caja negra de los fijos discontinuos perceptores de subvención por desempleo, que no son parados oficiales. Añadan personas en formación (becarios que trabajan y no cobran) y personas que quieren trabajar, pero tienen disponibilidad limitada. Todos reunidos superan los 3,5 millones.
Suponiendo que los inmigrantes hacen trabajos lo que los residentes españoles
no quieren (cuidados, agricultura, empleados de hogar) desde los 3,5 hasta los 4,62 millones de inmigrantes, resulta que hay 1,12 millones de inmigrantes que han entrado y no trabajan. Estas personas irregulares optarán a la regularización. ¿Cuántos de esos 4,62 millones de inmigrantes pagan IRPF por tener ingresos legales y brutos superiores a 22.000 euros? Se puede argumentar que esos 1,12 millones de inmigrantes no deberían haber entrado porque no hay actividad económica para ellos, mejor dicho, ONG y mafias se lucran con dinero público para mantenerlos subvencionados. En París y Bruselas han incendiado las calles antiguos inmigrantes no integrados que ya tienen nacionalidad europea.
En cualquier caso, tienen que vivir en alguna parte. Se entiende que haya problema de vivienda en España, pero el problema se ha querido provocar abriendo las puertas a la inmigración. Hay déficit de viviendas y los que las necesitan no las pueden pagar. Usted verá que solución tiene este problema habitacional, la vivienda no se crea con propaganda ni con ministerios de vivienda, sino con un gobierno que no saquee al contribuyente y le permita ahorrar.
2,3 millones de nietos de españoles exiliados han solicitado la nacionalización con pasaporte amparados en “la ley de nietos” o de memoria histórica. Ya se han aprobado más de medio millón de nacionalizados que ya estarán incluidos en el censo electoral. Personas que no han pagado ningún impuesto y tal vez ni pisado España, va a votar en las próximas elecciones. ¿Por qué se aumenta la inmigración? Un nacionalizado español tiene derecho a voto. En las municipales los inmigrantes regularizados también. En la localidad de Almussafes se compraron votos de rumanos según publica The Objective el pasado 4 de Junio, pagados por el PSOE, que obtuvo mayoría absoluta.