Los comunistas quieren resucitar la indignación callejera.
Conversaciones del Cabañal. Profesores universitarios comentan la actualidad en la bodega El Cabañal de Valencia.
G: Buenas, todos los progres de Madrid se han despachado a gusto contra el desahucio de una abuela Maricarmen de 87 años que pagaba un alquiler de 500 €.
A: Esa señora pagaba un alquiler muy por debajo del precio de mercado, y no tiene porque ser pobre. Yo he visto imágenes por televisión en su casa y llevaba un bolso de LVMH, puede que sea falso. Ni puede ella negarse a solución social alternativa si no puede/quiere pagar el alquiler.
L: Entre el ayuntamiento y la Comunidad de Madrid le han ofrecido una solución habitacional, pero si hay orden judicial habrá motivos para desahuciarla. Cuanto más rápido sea el desahucio más seguridad jurídica tiene el propietario y más viviendas se pondrán a alquilar. Las rentas antiguas las transformó el gobierno socialista de Felipe González y es una ley razonable sustituyendo una ley de rentas antiguas de Franco. El montaje comunista es peligroso porque si gobiernan más tiempo expropiarán a los propietarios. No hay que ceder ni un milímetro. Traer millones de inmigrantes agrava el problema.
G: Los ayuntamientos, las universidades deben ayudar a paliar los problemas de vivienda, y los gobernantes a frenar la inmigración en seco.
A: Hay mucho espacio derrochado en universidades públicas, en unas más que en otras, para alojamientos temporales mientras estudian que aliviaría en las grandes ciudades la tensión al alza de las viviendas en alquiler. Por ejemplo, en la nuestra, la Casa del Alumno, podría ser transformada en alojamientos para estudiantes a bajo precio. Es muy cómode para los rectores presumir para ver si los nombran algo más elevado. Trabajan poco y presumen mucho, en un derroche de vicerrectorados parecidos a los de Sánchez. El gobierno obliga a las universidades privadas a ofrecer alojamientos para el 10% de su población estudiantil y las públicas no lo cumplen. El privilegio y la ley del embudo público.
L: Si ofreces la formación universitaria que cuesta 10 a 2, es natural que tengas clientes, eso no es para presumir los rectores que son los obispos de la religión del estatismo. Los 8 euros (de 10) de subvención la pagan también los que no usan la universidad, y las familias ricas que pueden pagar 6 o 7 también. Van tantos a comprar el regalo que sobran y el titulo no vale. Además, hay gato encerrado porque el contenido de la formación no sirve para la vida real, es una justificación del estatismo contraproducente para la actividad privada. En resumen, el título universitario español solo sirve para trabajar para el Estado, tenemos más empleados públicos que autónomos. La economía es comunista.
A: Los ayuntamientos de zonas tensionadas deben dedicar los impuestos recaudados a edificar para alquilar (no vender) viviendas públicas de pago a precios razonables para gente que trabaja (no subvencionada). Esto es inversión auténtica en vivienda. Universidades y ayuntamientos deben aliviarían el problema. El derroche municipal en contratar artistas en fiestas municipales debe disminuir. Más inversión en vivienda y menos circo.
G: Hay un error en la interpretación del derecho a la vivienda. El derecho es a poder adquirir propiedad, si ahorras durante un tiempo largo, no que tengan que regalarte una, eso ocurre en los países comunistas.
A: La catástrofe socialista es que tanto impuesto impide ahorrar. La Constitución te posibilita a que puedas adquirir vivienda, pero eso no quiere decir que cualquiera tenga que recibir una vivienda. En España el derecho a la propiedad realmente no existe porque te pueden expropiar. De hecho, ahora los comunistas ricos, actores de éxito, millonarios que se manifiestan contra el desahucio de Maricarmen no se ofrecen a pagarle el alquiler a la señora, reclaman que se expropie al dueño legal, con nuestro dinero y que siga la señora allí porque no quiere ir a una residencia.
L: Yo tampoco querré ir a una residencia si llego a los 87, pero no sé que haré si no me puedo valer. En el colegio se debe enseñar a los niños que la propiedad es la libertad, que donde hay un propietario antes ha habido un ahorrador, que es una persona que tiene una educación del tiempo a largo plazo, de posponer la decisión de consumir, sacrificándose y ahorrando. El rojerío profesoral que inunda las aulas enseña que el propietario lo es porque ha explotado a los que no pueden, y que hay que repartir la propiedad, es decir, expropiar al que tenga más de x viviendas. Como sigan gobernando estos comunistas veréis cosas increíbles.
G: Quieres decir, que en la escuela se maleduca a los niños.
A: Naturalmente, pero es que ni los profesores lo saben porque los contenidos que han aprendido todos son estatistas, socialistas esencialmente. Un propietario es una persona que piensa a largo plazo, que no consume todo lo que gana y ahorra. Es una persona que piensa más allá de su vida, en la de sus hijos, o en una seguridad por si las cosas van mal. Un propietario paga impuestos que se usan en beneficio de todos. Los propietarios son una bendición para la sociedad.
L: Lo que se enseña es lo contrario, el propietario es un rico o un fondo buitre.
Los buitres son los que viven de la subvención, los perceptores del salario mínimo vital y rechazan trabajos porque no se adecuan a su formación. Hay 2,7 millones de buitres en España que cobran sin trabajar y rechazan trabajos. Muchos españoles invierten sus ahorros en fondos de inversión son multi-propietarios pequeños o grandes, que han decidido invertir sus ahorros libremente.
G: En la escuela se enseñan ideas marxistas.
A: Claro, y en las universidades públicas también. ¿Cuántos profesores creen que la educación tiene que ser pública porque no puede ser un negocio? Esos ignorantes creen que el negocio es malo, ni saben quién es Adam Smith, Bastiat, la escuela austriaca de economía, ignorantes muy bien pagados por los demás saqueados y arruinados. En España no se puede ahorrar, existir el comercio y el capitalismo sano es un milagro. Hay que echar durante una década por lo menos a toda esta gente que nos gobierna, pero no solo a Sánchez. Los Rueda, Moreno Bonilla y demás monaguillos de la socialdemocracia, que hacen socialismo a escondidas. No buscan el bien de la población sino seguir en el cargo y colocar amigos del partido. Los forofos les votan y les vale.
L: El drama es que las familias están engañadas y que hay mucho votante forofo. Tiene que morirse un millón de votantes forofos para levantar cabeza. Los que viven con una buena pensión y casa propia no saben que eso es porque con Franco y hasta 1980 aproximadamente los impuestos eran razonables, después es un infierno fiscal que impide ahorrar y la actividad privada. Somos un país comunista porque hay más empleados públicos que autónomos. El comunismo moderno no es blanco o negro, es cuestión de grados. Si el sector público español no supera el 40% y no nos roban, entonces aún se puede ahorrar, pero si no, la propiedad es inaccesible. Sobran un millón de empleados públicos y dos millones de inmigrantes. Los jóvenes españoles quieren trabajos señoritos y eso no puede ser.
G: ¿Y por qué ha pasado esto?
A: Los gobernantes nos endeudan, compran votos derrochando y roban. Los rectores derrochan y la universidad se dedica a forma gente que no emprende, no conoce el riesgo, quieren vivir del Estado. Cada empleado público tiene un coste medio aproximado 60.000 € de impuestos anuales. Amortizando con jubilaciones un millón nos ahorraríamos en impuestos o deuda 60.000 millones y habría más actividad privada. Los empleados públicos han aumentado un 500% desde 1976 mientras la población ha aumentado un 40% contando los 4 millones de inmigrantes que ha traído Sánchez. ¿Quién paga esta fiesta y quien se beneficia?
L: Esa fiesta la pagan los españoles con unos impuestos extractivos que impiden ahorrar. Ese millón de empleados públicos excedentes incluye cargos políticos, asesores, escoltas y chóferes oficiales, cargos de confianza, administrativos y profesores excedentes, liberados sindicales, perceptores del salario mínimo vital, subvenciones a ONG que traen inmigrantes ilegales, cooperación internacional que es una cueva de ladrones, … Si no se elimina lo que sobra no puede haber lo que se necesita. Sobran impuestos y cotizaciones sociales que impiden sobrevivir a las personas, contratar a las empresas y comprar viviendas. Desahucios urgentes e incondicionales y pena de cárcel a ocupantes ilegales.
G: ¿Por qué no se construyen viviendas?
A: De una vivienda nueva el 60% son impuestos y los que la necesitan no la pueden pagar. Tanta regulación es excusa para poner más y más impuestos y nadie puede pagarlas. Hay tantos impuestos que nadie puede ahorrar para comprar vivienda.
L: La vivienda es un chollo para hacienda, cada vez que compras, heredas, transmites a pagar por un mismo bien se paga infinitas veces. Si cedes propiedad a un hijo que no puede acceder a vivienda te atribuyen rendimientos ficticios. Robar a quién ha sido productivo cuando los impuestos no eran confiscatorios para comprar el voto de subvencionados que viven sin trabajar. Esa es la justicia social de los progres y sus forofos.
G: Cada dos por tres hay manifestaciones de empleados públicos temporales.
A: La UE acusa a España de abuso de este perfil, pero no dice que son enchufados e innecesarios. Salen a la calle para que los hagan estables, pero no dicen que fueron temporales innecesarios. Todos los temporales desaparecerían despidiéndolos, eso es lo que hay que hacer. Hay cientos de miles de esta gente, cargos de confianza, asesores, chóferes oficiales, escoltas. Eliminar a todos los empleados públicos temporales es lo que hay que hacer, basta de comprar votos con nuestros impuestos.
L: Y los trabajadores sociales de ONG para acoger inmigrantes ilegales, también despedirlos o dejar de subvencionarlos. Los españoles no trabajan con las manos,
Pero qué nos hemos creído. No sobreviviremos como éramos, no sé en qué nos convertiremos, pero en nada bueno. Culpables no identificados los votantes forofos.
G: Hay que reivindicar a Dios, la patria y la familia.
L: Y la propiedad privada.
A: Sois unos utópicos, por no decir tontos con la manera de votar que tenemos.